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[BRVTAL] La fiebre opositora esta haciendo a las academias de oro
Opositar cuesta hasta 15.000 euros: el negocio de las academias
¿Cuánto hay que pagar para dejar de temblar cada fin de mes? La respuesta que da el propio negocio arranca en 1.000 euros y no tiene techo cómodo: preparar una oposición en una academia exige inversiones que van desde esa cifra hasta más de 15.000 euros. El dato aparece en un reportaje firmado por Raquel Pascual Cortés y fechado el 24 de septiembre de 2023. Lo que retrata no es un folleto comercial, sino un mercado en ebullición: aulas llenas, alumnos que encadenan años de estudio y una pregunta incómoda sobre qué se compra exactamente con ese dinero.
Cuánto cuesta preparar una oposición en una academia
Desde la pandemia, los centros de preparación han extendido su éxito por toda España y el extranjero, según la versión entusiasta que da la jefa de estudios de uno de ellos, Puri Marín, al frente de la academia Jesús Ayala de Málaga. En ese relato, el caso modélico es el de Giacomo Arroyo, un bombero que acaba de aprobar la oposición en la Comunidad de Madrid. Detrás de cada plaza hay una factura. Los paquetes largos, con materiales, simulacros y años de acompañamiento, se van muy por encima de los 10.000 euros; hay convocatorias que se cobran a razón de 150 euros al mes incluso para puestos sin titulación, como el de celador en el sistema sanitario público. Pagar por opositar dejó de ser una excepción para convertirse en la norma.
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La privada que empuja a opositar
El motor de la fiebre no es vocacional, es salarial. Los contratos indefinidos de ocho horas que pagan entre 1.500 y 1.600 euros netos al mes son, salvo perfiles muy técnicos, una rareza; por debajo queda el trabajo temporal a media jornada, que no pasa de 700 u 800 euros. Con ese panorama, la plaza fija deja de ser una vocación y pasa a ser una huida hacia delante. Falta contar el otro lado: opositores que llevan gastados varios miles de euros, rondan los 40 y siguen sin plaza, viviendo con los padres o encadenando trabajos sueltos mientras esperan la siguiente convocatoria.
Por qué la fiebre llega justo ahora
El calendario explica buena parte del fenómeno. Tras años de tasa de reposición cero, con las plantillas públicas envejeciendo y las jubilaciones acumuladas, las convocatorias se han multiplicado, y las academias que aguantaron los años duros recogen ahora el fruto. Eso sí, hay quien avisa de que la fiesta tiene fecha de caducidad: con la deuda pública por las nubes y las cuentas del Estado tensionadas, mantener el ritmo de oferta depende de que alguien siga pagando la factura. Quien prepara una oposición no compra solo un temario. Apuesta a que el Estado podrá sostenerlo durante tres décadas.
Oposiciones amañadas: lo que se sostiene y lo que se prueba
Hay una sospecha que recorre toda la conversación y conviene manejar con pinzas: que el verdadero filtro no es el temario. Se llega a sostener que hasta ocho de cada diez plazas estarían comprometidas de antemano entre familiares y conocidos, sobre todo en personal laboral y en convocatorias autonómicas, mediante consolidaciones o procesos casi cerrados, mientras el acceso libre se reserva a las del Estado: menos puestos y más competidores. Nada de eso viene acompañado de prueba, así que funciona como sospecha extendida, no como hecho. Lo que sí aparece en las cuentas que circulan es la aritmética dura: una convocatoria de ámbito nacional con 137 plazas, presentadas como botín para unos cuantos elegidos.
¿Sobran funcionarios o sobran ventanillas?
Aquí se abre la grieta grande. Médicos, bomberos, profesores y policías generan consenso; el resto, no. Una corriente defiende que sobra la mitad de los puestos administrativos, de ventanilla y de empresas públicas, y que la burocracia se justifica a sí misma a base de «vuelva usted mañana» y de duplicar plantillas. La respuesta es que ese funcionariado es lo que hace funcionar el país, que en porcentaje Estonia tiene más empleados públicos que España y que buena parte de los trámites ya se pueden hacer por internet si el ciudadano no insiste en ver la cara del empleado. La automatización mete más ruido: hay quien anticipa que buena parte de esas tareas administrativas quedarán obsoletas, en la pública y en la privada, y que el sueldo garantizado no será eterno.
El funcionario vitalicio y su supuesta herencia franquista
La etiqueta de «figura franquista» que se cuelga al funcionario indespedible tampoco resiste bien el archivo. Se sostiene que durante el franquismo había bastante menos empleo público que después, y se rescata un libro escrito en los años previos a la Guerra Civil, El reñidero español, que ya situaba al funcionario público entre las castas del país y daba por habitual crear empleo colocando gente en lo público. La endogamia, viene a decirse, es anterior al régimen al que muchos se la achacan. Y hay quien añade que un titulado en una ventanilla no es talento tirado: es el resultado previsible de un sistema donde la salida más razonable para alguien con carrera es pagar por un puesto que ya existe.
Con estas cifras, gastar 15.000 euros por un sueldo de por vida parece hasta una buena operación financiera. Solo hay que confiar en que la plaza se convoque, salga publicada en el boletín y no esté adjudicada a nadie antes de que se abra el plazo.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«la privada ha apretado de tal manera la soga que hace atractivo pagar 150€ mensuales para opositar a CELADOR, que no deja de ser el equivalente a MOZO de ALMACEN en el sistema sanitario publico»
— jefe de la oposición · Coste de opositar a celador
«En porcentaje Estonia tiene mucho más empleados públicos que España, aquí se intenta con trámites on line, pero muchos quieren seguir viendo la cara a los funcionarios, así de simple.»
— la_trotona · Empleo público comparado
«Es lo que cuesta salirse de la carrera de la ratas o escaparse de las galeras. El plano laboral de este pais es muy deprimente.»
— EL FARAON · Motivación para opositar
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Opositar es la única salida estable40%
El empleo público sobra y se reparte entre conocidos35%
La culpa es del mercado laboral privado25%
📌 DATOS
La preparación de una oposición en una academia exige inversiones que van desde 1.000 a más de 15.000 euros
Hay convocatorias que se cobran a razón de 150 euros mensuales para opositar a celador en el sistema sanitario público
Una convocatoria de ámbito nacional ofertó solo 137 plazas
Los contratos indefinidos de ocho horas en la privada pagan entre 1.500 y 1.600 euros netos; el trabajo temporal a media jornada no pasa de 700-800 euros
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Qué es la tasa de reposición cero y por qué dejó las plantillas sin renovar?
Durante los años posteriores a la crisis de 2008 se aplicó la tasa de reposición cero: las plantillas públicas dejaron de renovarse al ritmo de las jubilaciones. Las academias que sobrevivieron a ese desierto son las que ahora llenan aulas, mientras el Estado afronta un desfase acumulado de plazas que intenta cubrir con miles de convocatorias.
¿Se puede preparar una oposición trabajando a la vez?
Es lo que hace una parte de los opositores: compaginar la academia con trabajos temporales que van saliendo, a media jornada y por debajo de 800 euros al mes. Otros pueden permitirse años sin trabajar porque su familia los sostiene. La preparación se alarga a menudo hasta rondar los 40 años sin plaza.
📅 EVOLUCIÓN
2008-2015La tasa de reposición cero durante los años de crisis deja las plantillas públicas sin renovar y a las academias al límite
2020Tras la pandemia, las academias de preparación extienden su actividad por España y el extranjero
Septiembre 2023Se publica el cálculo del coste de preparar una oposición: de 1.000 a más de 15.000 euros
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El desglose real de precios del sector: de la mensualidad de 150 euros para una plaza de celador al paquete que supera los 15.000
✓El cálculo de la brecha que empuja a opositar: 1.500-1.600 euros netos por jornada completa frente a 700-800 a media jornada
✓La sospecha, sin pruebas, de que ocho de cada diez plazas estarían comprometidas de antemano, sobre todo en personal laboral y convocatorias autonómicas
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