Bukele rebautiza a El País como «Lo País» ante la prensa española
Nayib Bukele se declaró ganador de las
elecciones de El Salvador sin esperar a los resultados oficiales. En la rueda de prensa posterior, un redactor de El País le preguntó por sus planes y el presidente salvadoreño le contestó que él no le cree al
New York Times, que esta es la primera vez que El Salvador tiene democracia —y no lo dice él, lo dice el pueblo— y que la definición de democracia es «demos y kratos», no lo que diga LO PAÍS. Mayúsculas, dos palabras y un diario rebautizado en directo. El apelativo prendió con rapidez en la conversación digital.
Qué dijo el periodista y qué le respondió Bukele
El intercambio completo circula en vídeo. Según un participante del debate, el redactor abre con un «hola presidente, mucho gusto en saludarte» y pasa sin transición a hablar del vicepresidente, un tuteo que ese forero leyó como falta de protocolo en una comparecencia oficial. La respuesta del mandatario salvadoreño se apoya en dos ideas: que la legitimidad la fija el pueblo y que
un medio extranjero no tiene autoridad para definir qué es democracia en El Salvador.
De ahí sale el bautizo.
«Lo País» funcionaba desde hace años como etiqueta crítica contra el diario; en esa sala dejó de ser un chiste de redes y pasó a ser respuesta presidencial. Una periodista española lo rubricó después en su cuenta: «permíteme corroborarle como periodista española que El País es Lo País», escribió, y el mensaje que lo difundió añadía que el redactor del medio estaba al lado y que un centenar de medios salieron escocidos.
De dónde viene el término «Lo País» y quién lo acuñó
No nació en El Salvador. La versión más repetida sitúa su popularización
en 2016, durante el ciclo del trumpismo, cuando una cuenta de X empezó a usarlo para desacreditar la cobertura del diario. Hay quien discute esa autoría y sostiene que el mérito de crearlo no corresponde a quien lo popularizó; lo que no se discute es el trayecto: de la conversación digital hispana a una rueda de prensa oficial retransmitida al mundo.
El respaldo electoral que cita cada bando
Las cifras que se manejan apuntan a un apoyo masivo.
RTVE habló del 85% de los votos al informar de que Bukele se
«autoproclama» presidente, y una de las citas más difundidas por sus defensores eleva el respaldo al
88% y recuerda que el mismo diario que hoy cuestiona el resultado describía los arrestos masivos como una amenaza para la democracia. El matiz importa: el escrutinio definitivo no estaba cerrado cuando se pronunció la frase.
Seguridad, maras y el pulso con los organismos de derechos humanos
El otro frente del asunto es la política de seguridad. En el debate se sostiene que Bukele afirmó en esa línea que en campos militares se entrenaba a pandilleros con gobiernos de la «democracia» que él cuestiona, un argumento que sus partidarios usan para desactivar las críticas internacionales. Desde posiciones críticas se sostiene que ese modelo se construye sobre detenciones masivas, algunas basadas en indicios como los tatuajes, y que
el derecho a la vida queda subordinado a la sensación de seguridad, con las organizaciones internacionales de derechos humanos señaladas como grupos de presión y no como árbitros neutrales.
Cómo reaccionó el ecosistema mediático
El diario publicó que Bukele se declara ganador sin esperar a los resultados oficiales. La operación no le salió gratis: parte de la audiencia le reprocha un sesgo sostenido y celebra que el correctivo llegue desde fuera de España, donde, a su juicio, casi nadie le discute el relato. Otros leen el episodio como un eslabón más de una secuencia política que ya incluye a Milei y que tiene su próxima estación en Estados Unidos.
El respaldo que reflejan las cifras que circulan no está cerrado con el escrutinio oficial; el método con el que se obtuvo, tampoco. Ahí se atasca todo. Si ese 85% y ese 88% miden una victoria electoral o una forma de gobernar que ya nadie discute en público, nadie lo ha demostrado con datos. La rueda de prensa dejó un titular redondo y ni un solo número que lo cierre.