Debate en un foro: «votar no sirve de nada» en España
Un hilo de foro ha encendido un debate que va mucho más allá de la anécdota. En el subforo de Economía, los participantes han pasado de comentar la actualidad a diseccionar el sistema político español, la utilidad del voto y la supuesta inutilidad de las alternativas. El hilo, abierto hace 590 días, acumula 181 respuestas y una conclusión incómoda:
votar no sirve de nada, según una parte de los intervinientes, mientras otros sostienen que no votar es otorgar el poder a los mismos de siempre.
Del comentario inicial al «votar no sirve»
El mensaje inicial, breve y provocador, daba paso a la conversación. A partir de ahí, la conversación derivó hacia un tema recurrente: la inutilidad del voto en España. «Votar no sirve de nada. Que me lo han dicho en Burbuja», escribió un participante. La ironía sobre la fuente no ocultaba el fondo: la sensación de que el sistema representativo español está diseñado para que nada cambie. Otro interviniente añadió que votar a socialistas como Rajoy o Feijó no sirve de nada, y que no ir a votar para que sigan saliendo PP y PSOE tampoco.
La discusión se centró entonces en las alternativas. Se mencionó a Roberto Vaquero, con el escepticismo de que no pasa de los 5.000 votos. Se habló de formar un nuevo partido patriota que aglutine a todos, «lo mismo da derecha que izquierda», o quedarse en casa. La propuesta de una coalición entre Espinosa, Rivera y Esperanza Aguirre fue recibida con escepticismo: «se van a ir a tomar por culo», sentenció un participante.
¿Por qué se dice que votar no sirve de nada en España?
La respuesta que dio el hilo es que el sistema está amañado. «O se juega como yo digo o me llevo el escatérgoris», dijo un interviniente, que luego matizó: «Para jugar con las cartas marcadas y perder siempre, no se juega». La propuesta de la abstención masiva como herramienta de cambio: si el 70% se quedara en casa, el juego se acabaría. Pero la realidad, según otro, es que «ostia tras ostia y ponemos la cara otra vez».
El debate derivó hacia VOX. Un participante señaló que la esperanza será VOX, «donde hasta hace dos días estaban en el gobierno en CyL». La crítica se centró en la inmigración: «Llevamos 2 años de más y más negros. Traen más negros que Podemos». La respuesta no se hizo esperar: «Los ilegales son competencia del Ministerio del Interior. Y entran porque la gente vota PPSOE o se queda en casa, en vez de darle ese ministerio a VOX». La discusión sobre si VOX realmente pondría orden o si, como otros, se quedaría en la tibieza fue uno de los ejes del hilo.
El modelo estadounidense y la libertad de conciencia
Uno de los giros más interesantes del hilo fue el análisis del sistema estadounidense. Un participante sostuvo que el origen de EEUU es asambleario, con pioneros que huían de persecuciones religiosas, y que luego sus descendientes fueron delegando responsabilidades hasta crear un «Leviatán imperialista». La tesis: en EEUU no hay democracia, sino un sistema representativo. La única democracia real, según este análisis, fue la de los concejos abiertos en la Península Ibérica, entre los siglos VII y XII, con derecho consuetudinario y mandato imperativo, hasta que la Constitución de 1812 los prohibió.
Se citó a Thomas Jefferson, partidario de sustituir ejércitos profesionales por milicias cívicas, y a James Madison: «Una milicia bien regulada, compuesta por el pueblo, adiestrada en el uso de las armas, es la mejor y más natural defensa a la que puede aspirar un país libre». La conclusión de este interviniente: «Todo el que apruebe el PODER CONCENTRADO, aprueba, lo sepa o no, le joda o no, la TIRANÍA». La libertad de conciencia, decía, es la principal libertad y en EEUU está de facto prohibida por el periodismo como cuarto poder.
La inmigración: ¿competencia del Estado o de las comunidades?
La discusión sobre inmigración ocupó buena parte del hilo. Un participante sostuvo que las comunidades autónomas aceptan o no a los inmigrantes y son las que los tutelan, y enlazó a la página de inmigración de la Junta de Castilla y León. La respuesta fue tajante: «Las comunidades no pueden negarse porque es competencia de Interior. Salvo los indepes que gobiernan con Pedro Sánchez, que pueden negociarlo en el Congreso». Y añadió: «Eso que me has puesto es el chiringuito de trata de ilegales del PP. Y también los tiene el PSOE. Motivo por el que precisamente votamos a VOX».
Otro interviniente terció: «¿Pero qué cojones es poner orden? Ahí tiene el AfD, cierre de fronteras inmediato y expulsión desde el minuto cero». La comparación con Alemania y Hungría fue recurrente. Un análisis más matizado señaló que el problema principal no son los inmigrantes ilegales ni los violentos, que son minoría, sino los legales, que son millones. «Quién necesita inmigración es el dúo ESTADO-CAPITAL, no tal o cual partido. VOX quizá, sólo quizá, ralentizaría la llegada de musulmanes, pero seguiría impulsando la llegada de centro y sudamericanos. No lo digo yo, lo dice VOX».
El poder, la libertad y el pueblo armado
La conversación derivó hacia una reflexión sobre el poder y la libertad. Un participante citó a Thomas Jefferson y a Patrick Henry para defender que el pueblo esté armado. «El gran objetivo es que todos los hombres estén armados», decía Henry. La segunda enmienda de EEUU, según este análisis, existe porque en aquel momento el pueblo todavía tenía poder. En España, en cambio, «no hay libertad y el PUEBLO no tiene PODER ni puede hacer nada (NADA ES NADA) para aprobar esa ley».
La discusión sobre el poder concentrado fue uno de los momentos más densos: «No puede existir ningún PODER CONCENTRADO 'BUENO'. El PODER siempre tiende a crecer, si no existe un contrapoder (y ese contrapoder debe ser el pueblo autoorganizado, no otro poder por encima del pueblo)». La conclusión: si se admite un poder concentrado, lo único que puede hacer es crecer hasta destruir todo.
El cierre: ¿sirve el voto o es una ilusión?
El hilo terminó con un intercambio sobre la utilidad del voto. «Claro que sirve, en una democracia. Que no sé si es que no nos queremos enterar o si no nos enteramos», dijo un participante. Otro respondió: «Una polla como un cimbrel... No digo que votar sea la panacea, pero no votar es callar y quien calla otorga». La discusión quedó abierta, sin conclusión. La pregunta sigue en el aire: ¿es el voto una herramienta de cambio o una forma de legitimar el sistema?