Maricarmen y el decreto que ya lleva su nombre
Maricarmen ha dejado de ser una noticia para convertirse en una temporada completa. La figura, hospitalizada, pidió al Gobierno que apruebe el llamado «decreto Maricarmen» —ella misma lo bautizó así en televisión— y desde el hospital lanzó un mensaje a quienes acampan en la Puerta del Sol: «Luchad, defended lo que es vuestro». Petición legislativa a medida, épica de barricada y un nombre propio por bandera. El guion no lo firma nadie, pero se lee solo.
El foco se muda de Ceuta a la Puerta del Sol
Lo más revelador no es lo que dice, sino lo que desplaza. Un participante sostiene que los titulares ya no arrancan hablando de Ceuta: el foco cambió de escenario sin que nadie firmara el traspaso.
Estirar el chicle, lo llaman. Hay quien sostiene que detrás está el manejo de los hilos por parte del PSOE y una televisión pública dándole vueltas al asunto a todas horas; circula como sospecha, no como prueba, y así conviene leerlo.
«Decreto Maricarmen»: dos palabras que resumen en qué se ha convertido el debate público. Un nombre propio como rúbrica de una norma, una acampada como escenografía y un mensaje desde una habitación de hospital como arenga. Si eso no es
una psy-op, se le parece bastante, aunque es una lectura que circula sin pruebas aportadas.
El decreto seguirá en el aire y el martes —ese martes que todos esperan— dirá si esto escala o se apaga. Predicción con reservas: si sale adelante, tendremos una ley con nombre de persona, que es la manera más limpia de admitir que la política dejó de disimular hace tiempo. Si no, la resaca mediática se disolverá sola. Alguien, en cualquier caso, habrá ganado la semana.