Carrefour y el 3x2: las quejas de los clientes
La promoción estrella de Carrefour promete tres productos por el precio de dos. Sobre el papel, un tercio gratis. En la práctica, según la cascada de quejas que persigue a la cadena francesa, ese descuento se lo come el propio etiquetado: los artículos que entran en el
3x2 llegan a la estantería con un precio superior al de los que quedan fuera. Carrefour es el segundo supermercado con mayor cuota de clientes en España, así que el asunto no es una anécdota de barrio.
El patrón viene de lejos. En
abril de 2022 circuló la foto de una lata de cerveza Budweiser vendida a 0,75 euros y ofertada en 3x2, lo que dejaba cada unidad a 0,50 euros. Prácticamente el precio que ya tenía en otros establecimientos sin promoción alguna. Un descuento que no descuenta.
¿Qué esconde la promoción 3x2 de Carrefour?
La mecánica oficial es sencilla: al comprar tres productos de una misma categoría, el más barato sale gratis. El problema es la selección. Los artículos incluidos en la promoción suelen ser los de precio más alto del lineal, de modo que el ahorro teórico se diluye. A finales de 2022 ya se había denunciado el caso del salmón de una marca conocida, cuyo precio se habría inflado justo antes de entrar en el 3x2, con el resultado de que la oferta costaba más que el precio anterior.
La respuesta de la compañía, según los relatos recogidos, ha sido pedir la tienda concreta donde ocurrió cada episodio y poco más. No hay explicación pública sobre el criterio con el que se fijan los precios de los productos que entran en promoción.
Los packs de ahorro que salen más caros
El 3x2 no es el único formato sospechoso. Los llamados packs de ahorro, esos envases grandes que prometen mejor precio por unidad, se han convertido en otro foco de críticas. Un caso detallado por un usuario: un pack de queso crema de 500 gramos a
4,95 euros frente al envase familiar de 350 gramos a 3,85 euros con segunda unidad a mitad de precio. La cuenta daba 700 gramos por 5,77 euros, así que el formato de ahorro salía más caro por kilo.
El asunto se repite en el precio por kilo, que es donde se decide casi todo. Hay relatos de paquetes de aguacates cuyo precio por kilo no cuadraba porque las bolsas eran de
450 gramos y no de 500. Y comparaciones de precio, como un queso crema de marca blanca a 1 euro los 300 gramos frente a una marca que, en oferta, superaba los 8 euros el kilo.
No todo es denuncia. También hay compras que salen redondas cuando el descuento se aplica sin truco: tres cuñas de Grana Padano que habitualmente cuestan 2,99 euros cada una y que, con la promoción, salieron a 5,78 euros en total en lugar de 8,97.
Los que sí exprimen las promociones
Existe una corriente que sostiene lo contrario: que Carrefour, bien jugado, es la cadena más barata para quien se toma la molestia. La clave es el
ChequeAhorro, el saldo que se acumula con determinadas ofertas y que solo puede gastarse en la propia cadena. A eso se suma el cupón del 30%, los vales de 5 euros que llegan a la aplicación y una regla que detallan en el hilo: los descuentos del 50% que vuelven se acumulan en el cheque, mientras que el 3x2 y la segunda unidad con 70% se descuentan en el momento.
El perfil que más partido saca es el de familia numerosa. Asociando el carnet al programa Superfamilias se deja de pagar el IVA de los productos frescos, y con la tarjeta Mi Abono,
6 euros al mes a cambio de devolver un 15% de lo gastado en frescos, el ahorro combinado ronda el 20-25%. Acumulable, además, a las promociones y a los cupones. Un ejemplo: un jamón de cebo de campo 50% ibérico de 169 euros rebajado a 145, más un 15% al cheque, más el descuento de IVA por familia numerosa y 5 euros de compra online. La diferencia final da para discutir si compensa el tiempo invertido en seguirle la pista.
Para un soltero o una pareja sin hijos el cálculo cambia por completo. El sistema está diseñado para cestas grandes y compras repetidas: quien compra poco no tiene dónde amortizar ni el cheque ni la tarjeta.
El ticket digital y la devolución del doble
Un último frente abierto es el de la letra pequeña. Un cliente relata que la cadena exhibe en sus centros un cartel con los derechos del cliente según el cual debe devolverse el
doble de la diferencia cuando el precio cobrado no coincide con el marcado. Varios relatos sostienen que en caja solo se aplica la devolución simple y que la mitad restante hay que reclamarla. En un caso, el gerente terminó compensando al cliente tras reconocer el error y comprometerse a recordar la norma al personal de atención.
A eso se suma, según algunos relatos, el ticket en papel: ahora se descarga desde la aplicación y quien lo quiere físico tiene que pedirlo en atención al cliente. Otros clientes aseguran que siguen recibiéndolo. Menos papel y más fricción para comprobar si lo cobrado cuadra con lo anunciado.
¿Merece la pena seguir comprando en Carrefour?
Depende de dos variables que no aparecen en ningún folleto: cuánto tiempo se está dispuesto a dedicar a comparar precios y cuánto producto se compra cada semana. Hay quien ha dejado de entrar después de años, convencido de que los errores siempre caen del mismo lado. Y hay quien llena el carro de juguetes por céntimos aprovechando un error del departamento de marketing.
Las dos cosas son verdad al mismo tiempo. Lo que no cuadra es el relato del ahorro automático: en esta cadena el descuento no viene con la promoción, viene con la calculadora. ¿Cuántos carros se llenarán esta semana sin que nadie mire el precio por kilo?