El fin de la convergencia natalista: las mujeres inmigrantes mantienen tasas más altas en Cataluña
La tasa de fecundidad en Cataluña lleva años desplomándose entre la población autóctona, pero los datos desglosados por origen muestran una brecha que no se cierra. Los últimos indicadores revelan que mientras las mujeres de origen marroquí o pakistaní mantienen una media de entre 2 y 3 hijos, las de padres nacidos en España apenas alcanzan el reemplazo generacional. Un escenario que pocos discuten abiertamente pero que marca las dinámicas demográficas de la comunidad.
¿Diferencia cultural o efecto de las ayudas?
La discusión enfrenta dos lecturas. Por un lado, quienes ven en estos números un proceso de integración: las marroquíes estarían convergiendo hacia los dos hijos, mientras que las pakistaníes lo harían a un ritmo más lento. “Representan una cierta asimilación cultural”, sostiene un sector del análisis. La evidencia apunta a que el factor integrador funciona, aunque a distintas velocidades.
Frente a esta visión, otra corriente señala que la natalidad de las inmigrantes en Cataluña supera incluso a la de sus países de origen. “Las marroquíes tienen más hijos aquí que en Marruecos”, afirman, y apuntan al efecto de las prestaciones sociales como incentivo. Si en Marruecos la media ronda los 2,3 hijos, en Cataluña se situaría por encima.
El espejo del País Vasco
Los datos de comunidades vecinas refuerzan la tendencia. En el País Vasco, la fecundidad de las mujeres autóctonas ha caído a la mitad respecto a los últimos años del franquismo: de cuatro hijos por mujer a apenas uno. Y de ese uno, la mitad son de madre inmigrante. Trasladado a Cataluña, el patrón es similar. La brecha no es coyuntural: es estructural.
El debate que nadie quiere tener
Detrás de las cifras se esconde un cruce de interpretaciones ideológicas. Mientras unos defienden que la política de inmigración debe centrarse en la integración y el control de flujos, otros sostienen que el verdadero problema es la baja fecundidad autóctona, fruto de factores culturales y económicos. Lo que nadie discute es que las diferencias por origen son persistentes y que los hijos de inmigrantes serán los que paguen las pensiones. O no, porque la tendencia también se reduce entre ellos.
Con estas cifras, el modelo demográfico catalán se encamina hacia un punto de inflexión. La pregunta no es si cambiará, sino cómo y a qué ritmo.
Debates relacionados en el foro