Ceuta: 309 millones para 10.000 personas, más de 30.000 por cabeza
Un folio y una división. 309 millones de euros entre 10.000 personas dan más de 30.000 euros por cabeza, y ese resultado —repetido hasta la saciedad en cualquier conversación sobre el gasto en Ceuta— ha reabierto la pelea sobre a dónde va el dinero. La operación compara el montante con el coste de una carrera universitaria completa. El problema es que la cifra no es un cheque: es un agregado que casi nadie desglosa.
Los 30.000 euros que no llegan al bolsillo de nadie
Hay quien sostiene que los 30.000 euros por persona se quedan por el camino. No serían un pago directo, sino la suma de infraestructura, seguridad, sanidad, personal y subvenciones a entidades que gestionan la acogida. Con ese criterio, el cálculo inflaría el coste real, porque reparte todo el presupuesto entre los acogidos. La discusión se encona al preguntar si los 309 millones incluyen 114 millones de fondos europeos o van aparte. La duda sigue abierta.
¿Pagar por volver funciona? El precedente sueco
La idea de pagar a quien regresa no es nueva. Suecia la puso en marcha desde 2024 y, con los datos sobre la mesa, no ha logrado el efecto buscado. En España sí hubo campañas de retorno incentivado, aunque su alcance fue limitado. La conclusión que se repite incomoda a todas las partes: incentivar la salida es fácil de anunciar y difícil de ejecutar.
Tercer país de acogida: la propuesta que vuelve cada temporada
Otra vía que se cita es derivar a los solicitantes a un tercer país de acogida mientras se resuelve su expediente, un modelo que Italia y otros Estados han explorado. Sobre el papel suena eficiente; en la práctica depende de acuerdos internacionales que rara vez se cierran. La cifra que descoloca no es el gasto: los 30.000 euros por persona superan lo que cuesta un grado universitario, y a la vez se quedan cortos para sostener un año de la maquinaria que los gestiona.