Ya sabe que a usted le respeto como forero veterano. Pero me temo que vive encorsetado en ideologías del siglo XX que ya no están vigentes.
Si mira lo que hacen los gobiernos cuando llegan al poder —independientemente de las siglas y de la ideología que agiten en campaña—, la conclusión a la que se llega es lapidaria: todos terminan gobernando bajo el mismo molde socialdemócrata o estatista.
Aznar vendió una etapa de privatizaciones de grandes empresas públicas (Telefónica, Repsol, Endesa) y una moderada rebaja del IRPF en su primer mandato. Se le colgó la etiqueta de liberal. Pero la realidad contable y fiscal fue la que fue.
El gasto público total no dejó de crecer, la maquinaria del Estado no se encogió de manera significativa y la presión fiscal sobre el contribuyente medio siguió siendo asfixiante.
En España, gobierne quien gobierne, la estructura de la administración es un monstruo insaciable que necesita recaudar de forma masiva para mantenerse. Ningún presidente se atreve (ni puede) desmantelar el andamiaje del "Estado del bienestar" porque el coste político es inmediato.
El margen de maniobra de un gobernante está totalmente encorsetado. Todos asumen el dogma socialdemócrata básico:
Un Estado sobredimensionado que interviene en la economía, controla los mercados estratégicos, asfixia con burocracia y reparte subvenciones o subsidios para comprar paz social.
Una clase política que actúa como una casta extractiva que vive de ordeñar al sector productivo.
Da igual que un partido se autodenomine liberal, conservador o socialista. En cuanto cruzan la puerta de La Moncloa, descubren que el sistema está diseñado para que el Estado nunca pierda, la administración crezca y el ciudadano sea un rehén fiscal.
¿Y a nivel político? ¿Se avanzó en lo liberal? Es decir restar poder al estado y dar más a los ciudadanos.
En lugar de desmantelar el engranaje de control político sobre las instituciones, se perfeccionó. El Estado siguió siendo el que decidía qué se podía hacer, qué se podía decir y cómo se repartían los resortes de influencia.
Lejos de descentralizar o restar poder a las estructuras de la administración central, se intensificó la pelea por colonizar los poderes y contrapoderes del Estado (Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Constitucional, RTVE).
Y esos son los hechos, siempre se dice con buen criterio a mi juicio que no hay que fijarse en las palabras, sino en las acciones.