China contra la fuga de cerebros: repatriar a los pocos que se fueron
China, con una de las tasas de emigración más bajas del mundo (menos del 1% de su población), ha lanzado campañas para que sus nacionales en el exterior regresen. En contraste, España ronda el 7%. ¿Por qué este esfuerzo si apenas hay diáspora? La respuesta apunta al envejecimiento y la caída de la natalidad, que ya sitúan a China por debajo de Japón en descendientes por muyer.
El gobierno chino teme que la fuga de talentos, aunque numéricamente pequeña, drene capital humano valioso. Además, el contexto geopolítico —con tensiones comerciales y tecnológicas— incentiva recuperar a profesionales formados en el extranjero. Sin embargo, las barreras culturales y la rigidez del sistema social chino dificultan el retorno, como señalan quienes visitan el país. La paradoja demográfica china: necesitan más nacimientos y más repatriados, pero la fórmula no es sencilla.
A corto plazo, el número de retornados probablemente seguirá siendo bajo. Pero si la natalidad no remonta, la presión para traer de vuelta a los emigrados se intensificará. La apuesta china es recuperar lo que nunca perdió del todo.