China sale en defensa de España y el foro no se lo cree
Un gesto de Pekín hacia España tras el pulso comercial con Washington y el personal se parte. La noticia, recogida por
20minutos, desata una discusión donde casi nadie compra el relato de la solidaridad entre potencias. La tesis dominante:
China no defiende a nadie, defiende su posición. «China sale a defender a España como el lobo defiende al cordero de los otros depredadores», resume un participante. No es solidaridad, añade: «es cálculo geopolítico puro y duro».
Qué significa que China salga en defensa de España
El movimiento se lee en clave de competencia entre bloques. Mientras Washington amenaza con cortar el comercio, Pekín se coloca como alternativa y, de paso, siembra una cuña en el bloque atlántico. La lectura más repetida es que España funciona como mercado desprotegido y como caballo de Troya para dividir a la UE. «La defensa china es el beso de la muerte: te señala como aliado útil para sus intereses», sostiene otro análisis, que recuerda que esos intereses son «diametralmente opuestos a los de la industria y seguridad europeas a largo plazo».
Hay quien va más allá y niega que exista dilema moral. «No veo el problema de alinearse ahora que ya se ve que China y EEUU son igual de estados criminales, no hay ninguno mejor al otro». La equidistancia tiene su propia versión práctica: «Comercio con todos, problemas con nadie». Y una tercera vía, la del que ya da por hecho el cambio de eje: «los que mandan ya han decidido que China va a ser nuestro principal socio comercial fuera de Europa en los próximos lustros».
El precedente de Venezuela y el espejo africano
La desconfianza no sale de la nada. Varios mensajes tiran de hemeroteca: si China «salió en defensa» de Venezuela, el resultado está a la vista. El paralelismo se extiende a África, donde la presencia china lleva años instalada. «Toda África tiene negocios con China. Tienes razón. Les va de puta madre», ironiza un participante. La contrarréplica llega rápido: «a África le va mal por China, por las décadas de saqueos de belgas, franceses, etc.». El intercambio deja una idea incómoda: el socio nuevo no borra al socio viejo.
El argumento de la dependencia comercial también tiene defensores. «Si tienes negocios con China no te va a faltar de nada», plantea quien ve en Pekín al ganador del siglo. La respuesta es la lista de bombardeos: «¿A cuántos países dices que ha bombardeado China?». Y la contrarréplica, la escala: «En la escala de bombardeo y genocidio, Estados Unidos e Israel va bastante por delante de China».
Irán, Ormuz y la inteligencia militar que nadie confirma
El hilo deriva hacia el papel chino en Oriente Medio. Una tesis sostiene que Pekín nunca quiso un Irán nuclear porque el estrecho de Ormuz no puede quedar en manos de un solo país, y que por eso China y EEUU vigilaban de cerca los movimientos iraníes. «A diferencia de Corea del Norte, China y EEUU sabían todos los movimientos de Irán. Estaban hipervigilados», se afirma. Otra intervención asegura vuelos militares rusos y chinos hacia Irán en las últimas semanas y transferencia de inteligencia militar. Son afirmaciones sin verificación independiente en el material.
Los números de la deuda y el ruido de fondo
En medio del rifirrafe geopolítico aparece un dato que descoloca: la deuda pública. Portugal cerró 2024 en torno al 95,3% del PIB y España en el 101,8%, según los bancos centrales de ambos países, con ligeros descensos respecto a 2023. La comparación sirve para recordar que el margen fiscal español es más estrecho que el del vecino ibérico justo cuando se discute con quién alinearse.
El resto es el paisaje habitual: reproches al Gobierno por el «papelón» diplomático, defensa de la soberanía frente a la OTAN, algún «me quedo con Trump hasta la muerte» y la sospecha eterna de que todo lo mueve «el poder anglo-sionista». También la anécdota: un participante pide que alguien incluya al presidente en las fotos con las potencias «mediante el algoritmo judío». Humor de trinchera.
La discusión no se cierra. Nadie sabe qué pedirá Pekín a cambio del gesto, ni cuánto tardará Washington en pasar de la amenaza al arancel. Lo único claro es que España está en medio y que los dos gigantes llevan años jugando al mismo juego.