El informe filtrado de Khelif apunta a cariotipo XY y estrecha el cerco sobre el COI
La boxeadora argelina Imane Khelif ganó el oro olímpico en París con un informe médico que, según la documentación difundida por el periodista estadounidense Alan Abrahamson, describe su análisis cromosómico como «anormal» y concluye que presenta un cariotipo masculino. El documento, realizado en Nueva Delhi en marzo de 2023 durante los campeonatos mundiales, provocó entonces su descalificación y ahora reaparece en dominio público apenas 36 horas después de que World Boxing dictaminara que Khelif deberá someterse a una prueba de sexo para competir en categoría femenina.
El asunto deja de ser una polémica de vestuario y entra en el terreno de la verificación documental. La Asociación Internacional de Boxeo (IBA) sostiene que el patrón es XY. El laboratorio indio que practicó la prueba aparece citado como autenticado oficialmente, lo que complica la posición del Comité Olímpico Internacional (COI), cuyo presidente, Thomas Bach, ha defendido que los resultados forman parte de una campaña de desinformación liderada desde Rusia.
Qué dice exactamente el informe médico de Imane Khelif
El resumen del documento publicado resume los hallazgos como «anormal» y afirma que «el análisis del cromosoma revela el cariotipo masculino». Un cariotipo es el conjunto completo de cromosomas individuales de una persona, y en este caso la IBA lo describe como XY, el patrón masculino. La prueba se realizó en Nueva Delhi en marzo de 2023 y derivó en la descalificación de la boxeadora de los campeonatos de ese año.
La autenticación oficial del laboratorio indio es el dato que más incomoda al COI. Bach ha señalado en una entrevista que la IBA, presidida por el ruso Umar Kremlev, fue despojada del reconocimiento olímpico en un pulso sobre ética y gestión financiera. Ese argumento institucional choca ahora con un documento que, según la información difundida, cuenta con respaldo técnico verificable.
World Boxing pone condiciones para volver a competir
World Boxing ha dictaminado que Khelif no es elegible para futuros eventos femeninos sin someterse antes a la misma prueba cromosómica que ya provocó su descalificación mundialista. La decisión llega 36 horas antes de que el informe se hiciera público, lo que refuerza la sensación de que la federación se adelantó al ruido mediático.
La boxeadora, de 26 años, ha mantenido una posición desafiante y ha prometido una segunda medalla de oro consecutiva en Los Ángeles 2028. Ese escenario, con la nueva exigencia de World Boxing sobre la mesa, queda como mínimo en el aire. Hay quien sostiene que la federación ha actuado con criterios estrictamente biológicos; en contra pesa el argumento de que el COI aún no ha explicado por qué considera ilegítimos unos resultados que un laboratorio acreditado respalda.
El episodio de Angela Carini y el impacto en el cuadrilátero
La italiana Angela Carini, primera oponente de Khelif en París, describió tras el combate que los golpes fueron de tal intensidad que temió por su vida. El episodio se convirtió en el símbolo visual del conflicto: una pelea que duró pocos segundos y que dio la vuelta al mundo antes de que existiera ningún informe filtrado.
En el terreno deportivo, la discusión se desplaza a un problema de encaje de categorías. Una parte del análisis sostiene que si existe un cromosoma Y en el ADN, no debería permitirse la participación en la categoría femenina, con independencia de cómo se haya desarrollado la persona. Otra corriente recuerda que las condiciones de desarrollo sexual (DSD, antes llamadas intersexuales) son un espectro y que la OMS las clasifica como trastorno en la CIE-11, lo que complica cualquier criterio binario simple.
Qué pasa con las pruebas de sexo en el deporte femenino
El caso reabre un debate que se creía cerrado desde los años noventa: hasta dónde puede una federación exigir una verificación biológica sin vulnerar derechos. La propuesta de World Boxing es clara: prueba cromosómica previa o fuera de la categoría femenina. La del COI, por ahora, es la contraria: mantener la elegibilidad y atribuir el resto a una operación de desinformación.
Entre ambos extremos circulan cifras que conviene manejar con cautela. Se estima que alrededor del 1,7% de las personas presentan alguna anomalía cromosómica, hormonal o genital al nacer, lo que convierte el caso en algo menos excepcional de lo que sugiere el titular. La cuestión de fondo no es cuántos casos hay, sino qué criterio aplica una federación cuando el rendimiento deportivo depende directamente de la biología.
El informe ya está en dominio público y la presión sobre el COI no va a bajar sola. Si World Boxing mantiene su exigencia y Khelif decide no someterse a la prueba, Los Ángeles 2028 se queda sin el regreso que ella misma anunció. Si se somete y el resultado confirma el cariotipo XY, la pregunta se traslada al COI: por qué autorizó París. Ninguna de las dos salidas es cómoda, y ambas tardarán en resolverse.