Cintora señala al jefe de Atresmedia como el poder real
¿Quién manda de verdad en España? La pregunta, vieja como la política, ha vuelto al primer plano después de que el periodista
Jesús Cintora, en paro tras su salida de TVE, aludiera al «Príncipe de las Tinieblas» y el debate señalara con ese apodo al presidente de Atresmedia,
Mauricio Casals. No hay querella, ni imputación, ni sumario: es una frase lanzada al calor de unas declaraciones y, como tal, se lee. El eco, eso sí, ha sido notable.
La idea que flota debajo es incómoda y no admite adornos: en España el poder mediático pesa más que el poder político formal. Quien controla la parrilla, controla el relato. Y el relato, se sostiene, puede decidir elecciones.
Qué dijo Cintora y a quién señalaba
El nombre que está detrás de la expresión es Mauricio Casals, presidente del grupo Atresmedia. El calificativo «Príncipe de las Tinieblas», según la lectura que se hace del asunto, no describe a un presentador ni a un tertuliano, sino a un mandamás que mueve hilos por debajo del escaparate. Quien recibe ese apodo, se argumenta, no da la cara pero pesa más que quien la da.
El nombre se puso después en la conversación, y de ahí parte del ruido. La acusación implícita es doble: que existe un poder en la sombra y que ese poder no responde ante las urnas.
¿Tiene el jefe de Atresmedia más poder que el Gobierno?
Aquí el consenso crítico es amplio. Se sostiene que el presidente de un gran grupo de televisión concentra una influencia que ningún cargo electo iguala, hasta el punto de que se le atribuye capacidad para hablar con dos discursos distintos según la cadena y así cubrir todo el espectro político.
En contra pesa un dato elemental: un grupo privado no dicta leyes, no nombra ministros y no responde ante el Congreso. La discusión, por tanto, no es si manda más, sino si su capacidad de moldear la opinión es hoy mayor que la de un Ejecutivo con mayoría parlamentaria. Ahí las respuestas se dividen.
El «alto cargo» que decidía sobre RTVE
En el mismo paquete aparece otra queja con más recorrido institucional: se denuncia que un alto cargo del Gobierno decidió sobre la programación de RTVE, un ente que cuenta con su propio consejo de administración emanado del poder legislativo. La paradoja es evidente: se reprocha intromisión donde se supone que ya hay un órgano de gobierno designado por la soberanía popular.
El detalle —quién era ese cargo y con qué margen actuó— queda abierto. No hay nombres confirmados ni resolución pública conocida.
El hermano que escribía sobre las cloacas
Una curiosidad que se ha colado en la conversación, según un participante: Mauricio Casals es hermano menor de Pedro Casals, escritor de libros sobre las cloacas del Estado, fallecido en diciembre de 2021 y del que apenas se encuentran reseñas en prensa. Que el autor que documentó los bajos fondos del sistema fuera hermano del supuesto «Príncipe de las Tinieblas» es el tipo de coincidencia que alimenta todas las teorías y demuestra muy poco. Pero el dato circula y no desaparece.
La deriva conspirativa que conviene separar
Buena parte del ruido se va por una pendiente sin retorno: logias, rituales, sociedades secretas, intereses extranjeros que decidirían desde fuera. De todo eso hay afirmaciones y ninguna prueba. Mencionarlo como si fuera un hecho solo sirve para desactivar la crítica con fundamento. El reproche útil —concentración mediática, dependencia pública de las televisiones privadas durante episodios recientes, dos discursos según convenga— no necesita ni un gramo de conspiración para sostenerse.
Con semejante elenco —un despedido que descubre el pastel al quedarse fuera, un ejecutivo que no da la cara y un dato de trastienda familiar—, es difícil saber si estamos ante una denuncia o ante un ajuste de cuentas con micrófono. Probablemente, las dos cosas a la vez.