COINC ofrece 40€ por amigo y limita el Plan Premium a 1.000 altas
Un referido, 40 euros. El nuevo Plan Amigo Premium de COINC ofrece esa cantidad a las dos partes si un cliente nuevo abre cuenta con el código de otro, pero el cartel lleva letra pequeña: la promoción se cierra a las
primeras 1.000 altas y el requisito de verdad no es registrarse, sino dejar
10 euros parados en una
meta hasta el 31 de diciembre de 2017. El alta, además, había que completarla antes del 15 de septiembre de 2017.
Sobre el papel, el trámite cabe en tres líneas. En la práctica exige abrir la cuenta desde cero en coinc.es, escribir el código promocional en el campo habilitado del formulario de registro, terminar el alta y crear un objetivo de ahorro —la
meta— con un mínimo de 10 euros dentro. Quien se saltó el último paso, se quedó sin los 40. No es interpretación: es la condición que repetían hasta la saciedad los códigos que empezaron a circular.
Cómo funciona el Plan Amigo Premium de COINC
La mecánica recicla una fórmula vieja de la banca online con un envoltorio nuevo. El cliente nuevo se da de alta con el código de un cliente existente, mantiene el saldo mínimo exigido y, cumplido el plazo, COINC abona 40 euros a cada lado. La ventana de alta se agotaba el 15 de septiembre de 2017, el cupo global era de 1.000 clientes y el dinero tenía que seguir en la cuenta el 31 de diciembre. Es decir: cuatro meses de fidelidad forzosa a cambio de un pago único.
Uno de los mensajes que repartían códigos admitía el interés mutuo sin disimulo: el que recomienda cobra lo mismo que el recomendado. Ese detalle explica el resto del fenómeno. No había que convencer a nadie de nada, solo repartir un código.
El mercadillo de códigos: de 10 invitaciones a ofertas de 50 euros
El goteo empezó discreto y terminó siendo un mercadillo. Los primeros avisos sumaban uno o dos códigos por persona y presumían de
diez invitaciones disponibles; días después, uno de ellos ya reconocía tener
nueve. Aparecieron los códigos de reserva, esos que solo se entregan por privado, y con ellos la competencia abierta por captar al recomendado.
Hubo quien subió la apuesta a
50 euros, sumando 10 euros de su propio bolsillo a los 40 de COINC, y quien cambió el premio: un cheque de
25 euros en Amazon en lugar de efectivo. También mutó el formato. Junto a los códigos con prefijo PREMIUM empezaron a circular otros con el prefijo 18COINC, con las mismas bases y distinto reclamo.
Las ventajas que se repiten: 0,3% de interés y 4% en Amazon
En los mensajes de los recomendadores se repiten tres reclamos concretos:
0,3% de interés en cuenta —«no es mucho, pero es de lo mejor que hay en este tipo de cuentas», se defiende—,
4% de descuento en las compras de Amazon y una ristra de descuentos en tiendas online que va de Aliexpress y Fnac a Expedia, Booking o Atrapalo. Ninguno de esos extras era nuevo. Lo nuevo era el efectivo, y precisamente por eso el plan se vendía solo.
El impago que denuncia un cliente
Frente al entusiasmo, un testimonio incómodo. Un cliente relató que meses atrás había ingresado entre 20 y 30 euros con la condición de dejarlos hasta mediados de diciembre a cambio de otros 20 prometidos; dice que recibió avisos por SMS y correo de que el abono estaba en camino y con fecha, y que el dinero no llegó. Esperó dos semanas, cerró la cuenta y lo dejó estar. Es el único testimonio de este tipo que aparece en el hilo y no consta que presentara una reclamación formal.
La réplica que recibió en el hilo tampoco fue una disculpa ni un dato: fue la sugerencia de haber llamado al servicio de atención al cliente, «que es una llamada o un correo electrónico desde el movil». El aviso tiene su lógica, pero deja la promesa donde estaba.
¿Y si ya soy cliente de COINC?
La promoción no lo aclara. Quien ya tenía cuenta preguntó si el banco avisa por correo de que puede invitar a otros y dónde se consulta el código propio. Del material no sale respuesta: ni confirmación de que los clientes existentes participen, ni instrucciones sobre dónde mirar. Una duda razonable en un plan que vive de captar gente nueva.
El plazo de alta venció en septiembre, los 10 euros debían aguantar hasta el 31 de diciembre y los códigos se multiplicaron sin que nadie contara cuántas de esas 1.000 altas acabaron cobrando. Queda la pregunta incómoda: ¿y si el requisito de verdad no era abrir la cuenta, sino no tocarla?