La sanidad pública se desploma: el PSOE que la recortó ahora convoca protestas
España acumula 850.000 pacientes en lista de espera quirúrgica, el gasto sanitario se ha desplomado un 55% en dos años y las muertes por demora asistencial se cuentan por miles. Mientras tanto, el PSOE, que en los últimos años ha aplicado recortes y una gestión opaca, organiza manifestaciones para clamar contra el colapso que él mismo ha alimentado. La paradoja no es casual: es la estrategia de un partido que se desentiende de su propia responsabilidad.
Cifras que retratan un sistema al borde del colapso
Las listas de espera quirúrgica han superado por primera vez los 850.000 pacientes, según datos publicados. Cataluña y Andalucía son las comunidades con mayor demora, con 173 y 142 días de espera media para una intervención. En Cataluña, casi 20.000 personas han fallecido mientras esperaban una operación, una cifra que estremece. El gasto sanitario público total respecto al PIB se ha reducido desde 2020 hasta situarse en el 6,4%, la cifra más baja desde la pandemia. Esto supone una caída del 55% en los últimos dos años.
El PSOE y su relación con el desastre sanitario
En este contexto, el partido socialista ha impulsado movilizaciones en defensa de la sanidad pública, una convocatoria que muchos analistas ven como un intento de lavar su imagen. No en vano, la exconsejera de Salud andaluza, María Jesús Montero, recortó un 8% el gasto sanitario y despidió a 8.000 profesionales durante su etapa en la Junta. Además, el Gobierno central no prevé recursos adicionales para las autonomías en materia sanitaria, pese a las demandas de los territorios.
El factor inmigración: una presión añadida
La regularización de inmigrantes se ha convertido en otro frente de tensión. El Ejecutivo maneja un registro de 1,2 millones de inmigrantes irregulares con acceso a la sanidad pública, y algunas consejerías, como la extremeña, advierten de que esta medida tensionará aún más el sistema. En Ceuta, los médicos han denunciado una «catástrofe asistencial» tras la llegada masiva de migrantes, con pacientes afectados por sífilis, tuberculosis y un fallecido con síntomas de fiebre tifoidea. El Sindicato Médico de Ceuta ha pedido incluso el estado de alarma. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha negado la emergencia, pero un documento interno desmiente su versión.
El relato frente a los datos
La contradicción es evidente: mientras se convocan protestas para defender la sanidad, el Gobierno refuerza la sanidad de Marruecos con fondos públicos. La opinión generalizada en los análisis es que el PSOE intenta capitalizar la indignación social para ocultar su propio papel en el deterioro del sistema. La izquierda controla el relato, y la derecha ha dejado hacer, lo que permite a los socialistas manipular la narrativa sin coste electoral.
Un cierre sin respuestas
Con listas de espera récord, recortes continuados y una gestión marcada por la opacidad, la pregunta que queda en el aire es quién asumirá la responsabilidad real. Mientras tanto, los pacientes siguen muriendo en pasillos de hospitales, como el caso del Hospital del Mar en Barcelona, donde un paciente falleció esperando en Urgencias. La sanidad pública española no es un gasto: es un privilegio, pero ese privilegio se está dilapidando con políticas que priorizan la propaganda sobre la asistencia.