Castellón: del boom al coma y vuelta a empezar
¿Se acuerdan de aquella pareja que en 2006 pagó 600.000 euros por un adosado que costaba 60.000? No es un chiste: es la foto fija del boom inmobiliario en la costa de Castellón. Quince años después, la zona ha pasado del coma profundo a una resurrección que huele a déjà vu.
El espejismo de los 600.000 euros
En 2006, Lubasa vendía adosados por 600.000 euros que valían 60.000. Sueldos de 1.000 euros, empleo precario y trapicheos: la economía real no sostenía esos precios. Llegó la crisis y el desplome fue brutal. En 2010 se anunciaban apartamentos en la playa por 65.000 euros, y aún así no se vendían. Moncofa se convirtió en la «zona cero de la zona cero» con urbanizaciones fantasma como Belcaire, hoy en manos de bancos.
El aeropuerto que voló sin aviones
La gran esperanza de promotores e inmobiliarias fue el aeropuerto de Castellón. Inaugurado en 2011 con una cláusula que obligaba a la Generalitat a pagar 6 euros por cada uno de los 600.000 pasajeros previstos que no llegaran, se convirtió en símbolo del despilfarro. Años después, en 2024, el aeropuerto gestionado por Aerocas alcanzó 176.779 pasajeros en siete meses, con un récord de 40.000 en julio. Sigue en la cola de Aena, pero ya no es una ruina total.
¿Segunda burbuja o rebote natural?
Los mensajes más recientes describen un panorama contradictorio: por un lado, grúas y carteles de «se vende» a tocateja; por otro, precios disparados y salarios de miseria. «Todo más caro que en Bobuja, pero con sueldos de mierda», resume un análisis. El turismo masivo y la llegada de residentes extranjeros explican parte de la demanda, pero los cimientos económicos siguen siendo endebles.
Conclusión irónica
Castellón ha resucitado, pero sobre los mismos cimientos de crédito barato y expectativas infladas. Que el aeropuerto ya no sea el hazmerreír no significa que la economía lo sea. Ojalá esta vez el despertar no sea otra pesadilla.
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