Letras del Tesoro: el refugio que promete seguridad pero escondía un 18% de sorpresa fiscal
¿Tienes 95.000 euros en el banco y no duermes? No eres el único. Las Letras del Tesoro se venden como el colchón definitivo: el Estado te devuelve el dinero, sin retenciones en el momento. Pero, como siempre, el diablo está en los detalles.
¿Cómo se compran y cuánto dan?
Comprar una letra es sencillo: depositas un múltiplo de 1.000 euros en el Banco de España —con cheque conformado o transferencia— antes de la subasta mensual. El tercer miércoles de cada mes se fija el precio: si la letra vale 1.000 euros al vencimiento y la subasta la coloca a 960, tu rentabilidad es del 4,17% (1.000/960 -1). Ojo: la rentabilidad baja si hay mucha demanda, como ocurrió cuando la subasta a 12 meses cayó del 4,42% de julio al 4,042% de septiembre, señal de "vuelo a la calidad" ante el miedo a los bancos.
La trampa fiscal que no te cuentan
Contrario a lo que se cree, las letras no son "tax free". No hay retención en origen, pero el beneficio tributa al 18% en el IRPF, igual que cualquier depósito. La confusión nace de los antiguos Pagarés del Tesoro, que sí ofrecían opacidad fiscal y fueron refugio de dinero negro. Hoy, si ingresas 1.000 euros por una letra pagada a 961,538 (para obtener un 4% bruto), Hacienda te reclamará su parte.
La comisión que se come la rentabilidad
Aquí viene lo bueno. Si compras a través de tu banco, te clavan comisiones: Santander pedía un 0,25% por transferir al Banco de España; OpenBank, un 3% —para que luego digan que la banca online es barata. La opción más rentable es ir en persona al BdE a dejar un cheque (sin comisión), o usar la vía telemática con certificado digital de la FNMT. Eso sí, al vencimiento el BdE te cobra un 0,15% de custodia. La banca online como ING Direct parece no cobrar por las transferencias al BdE, pero conviene verificar.
¿Y si quiebra el banco depositario?
Si compras en tu banco, la letra está anotada a tu nombre en los registros del BdE, por lo que una quiebra del banco no debería afectar: el título es tuyo, no del banco. Otra cosa es si el banco actúa como intermediario en el mercado secundario; ahí el riesgo es el mismo que con cualquier otro valor. En mercado primario directo, la seguridad es la máxima: la garantía del Estado.
Un refugio con peaje bancario
Al final, la decisión se reduce a si prefieres lidiar con el papeleo del BdE para ahorrarte comisiones, o delegar en tu banco y pagar el precio de la tranquilidad. Con rentabilidades que ya rondaban el 4% en 2006, cada comisión se notaba. Hoy, con tipos más altos, el mecanismo es el mismo: el Estado te promete devolverte tu dinero, pero los bancos intentarán quedarse con una parte por el camino. Irónicamente, la mayor seguridad es también la que menos margen deja a los intermediarios.
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