Cazadores de vatios: cómo bajar la factura de la luz midiendo el standby
¿Cuánto paga usted por los aparatos que tiene apagados? La pregunta tiene respuesta exacta si uno se compra un medidor de consumo y se pone a la faena. Un usuario harto de facturas por encima de los 80€ mensuales instaló un contador individual en cada aparato y otro para el total de la vivienda. Tras una semana de mediciones, el diagnóstico fue incómodo: con todo apagado, la casa seguía tragando 280 W. Eso equivale, en su cálculo, a un televisor más un ordenador más varias bombillas encendidas. Y a unos 93€ al año tirados a la basura por el simple hecho de tener la casa en reposo, según su estimación.
El recuento de vampiros es lo que descoloca. Dos bombas de calor inverter, 40 W cada una en standby. La vitro de inducción, 50 W. La lavadora y la secadora, 40 W entre ambas. Ordenador, wifi, impresora y cargadores, otros 30 W. La consola de primera generación, 4 W sin un solo led encendido. La caldera de gas, 100 W fijos. El frigorífico, la alarma y los teléfonos no se pueden cortar; el resto, sí.
Qué se puede desconectar y qué no
La estrategia pasa por regletas con interruptor y eliminadores de standby que cortan la corriente al apagar el aparato. La lavadora se conecta a una regleta que se enciende solo cuando hay colada. Las dos bombas de calor llevan cortacorriente. El objetivo declarado era bajar de los 50 W de consumo base, la media que se maneja en estos círculos, y la cosa se ha quedado en 70 W. «Al final se ha convertido en un juego», resume quien empezó esto.
La resistencia está en la vitro. Es la única que no ha cedido y su toma de corriente es rara. Hay quien apunta que las vitros de inducción no tienen standby real y que el piloto que se ve responde al aviso de cristal caliente, no a un consumo permanente. Otros sugieren localizar el circuito exclusivo de la vitro en el cuadro y bajar el magnetotérmico cuando no se use, un truco que también vale para la lavadora. El horno, con reloj digital, gasta más que la vitro si se deja enchufado.
La tarifa nocturna y el pico de potencia
El segundo frente es el precio. Pasar lavadora, secadora, lavavajillas y horno al tramo valle cuesta un 55% menos, y con el consumo concentrado de noche nunca se disparan los picos. La consecuencia lógica es bajar la potencia contratada: del 4,6 al 3,3, porque el análisis por horas no superaba los 3 kWh. La letra pequeña es que la tarifa de 3 kW no existe; el mínimo es 2,3 kW, insuficiente para la vitro. Y ojo con las llamadas a la comercializadora: hay quien denuncia que intentan arrastrar al cliente a mercado libre cuando lo que se pide es la tarifa regulada.
Cuánto cuesta cada vatio en standby
La aritmética es sencilla y demoledora. Cien vatios de standby son 183€ al año. Unos 30 W en una habitación con tele, DVD, consola y portátil suponen 500 Wh diarios, unos 15 kWh al mes y unos 6€ menos en la factura bimensual una vez cortados. El consumo base de una casa con tres teléfonos, router, tele, horno y microondas con reloj, frigorífico con display y microcadena se queda en 34 W. El frigorífico, con dos modos de 200 y 110 Wh, es el que más chupa y el que menos se puede tocar.
El factor que casi nadie mira: el aire acondicionado
Con discriminación horaria, encender las bombas de calor por la mañana para calentar la casa antes de salir sale a cuenta frente al gasoil. Un aparato de aire acondicionado inverter de clase A puede chupar 36,5 W en reposo, y un proyector de cine, 32 W. La iluminación es el último capítulo: todas las bombillas a bajo consumo y el salto al led en estudio, con dudas sobre si merecen la pena las marcas caras o las baratas. La recomendación que circula es no correr: cambiar por bajo consumo cuando se fundan las actuales y reservar el led para instalaciones nuevas.
Al final, la casa se queda con 70 W de consumo fantasma, la vitro sigue dando guerra y el contador no perdona. La empresa eléctrica, mientras tanto, factura puntual.