Cómo conservar los búlgaros del kéfir sin hacer kéfir a diario
¿Te has quedado con un tarro de búlgaros y sin ganas de fermentar leche cada mañana? La solución no exige ciencia ni acudir a un laboratorio: basta con ponerlos a dormir en el frigorífico.
La técnica más extendida consiste en colar los nódulos de la última producción, cubrirlos generosamente con leche fresca en un frasco de vidrio (proporción 1:10) y guardarlos a 4 °C. El frío frena la fermentación y los mantiene vivos hasta dos semanas. Ni que decir tiene que el frasco debe respirar: una tela con liga o una tapa a medio cerrar evita sustos.
La congelación, alternativa para periodos largos
Para periodos más largos, hay quien recurre a la congelación con leche y reactiva los búlgaros durante dos o tres días. Otros, sencillamente, los han tenido años en la nevera: un veterano del asunto presume de siete años con la misma colonia.
Búlgaros y búlgaras: no confundir
Conviene no confundir estos búlgaros con las búlgaras. En el primer caso hablamos de un cultivo simbiótico de bacterias y levaduras, inofensivo y útil. En el segundo, de personas de Bulgaria, que requieren cuidados distintos y, sobre todo, consentimiento. Mantener a esas en la nevera no es legal, ni razonable.
Así que ya lo sabe: leche, frío y paciencia. El único riesgo real de quedarse sin búlgaros es confundir el tarro de cristal con el sofá.