Hanegadas, fanegas y metros cuadrados: así se mide un terreno
En el campo español, 1,5 fanegas y 12 hanegadas vienen a ser lo mismo: prácticamente una hectárea. Pero el comprador de un terreno no siempre lo sabe, y ahí empieza el lío de las medidas agrarias. El metro cuadrado sirve para el piso urbano; en cuanto la conversación pasa a la tierra, cada región saca su propia unidad y la transparencia se evapora.
De la raíz cuadrada al Catastro
El cálculo casero de una parcela tiene truco. Una de 400 metros cuadrados equivale a un cuadrado de 20 metros de lado, y una de 1.500 se acerca a un cuadrado de en torno a 39 metros, aunque la raíz exacta lleva decimales que pocos se molestan en calcular. Para terrenos rectangulares basta multiplicar largo por ancho, pero no todo el monte es un rectángulo perfecto, y ahí empiezan los problemas.
Cuando las fórmulas fallan, la recomendación sensata es una sola: ir a la Sede Electrónica del Catastro y mirar la superficie registrada. Es el dato oficial, el que vale para la escritura, y no depende de que alguien sepa multiplicar 30 por 30 o restar «dos manzanas» al resultado, consejo este último que circula como chiste malo y que, por supuesto, no hay que seguir.
Unidades de ida y vuelta
La confusión no es nueva. Frente a quien pide que se acabe ya con las hanegadas, hay quien defiende que las medidas tradicionales siguen vivas en el campo y que el sistema métrico no lo resuelve todo: en Cantabria, la conversación deriva incluso hacia los carros, con equivalencias que más valía no usar en una compraventa. Mientras las administraciones no unifiquen el criterio, el comprador hará bien en desconfiar del anuncio, preguntar siempre en qué unidad se cotiza y comprobar después en el Catastro.
¿Cuántas operaciones se habrán cerrado con una superficie mal calculada por culpa de esta maraña de unidades? El dato no existe, pero la intuición dice que más de las que se reconocen.