Stacey Sharples: 4,5 años por 10 denuncias falsas de violación
La británica Stacey Sharples, de 31 años, ha sido condenada a cuatro años y medio de prisión tras declararse culpable de diez denuncias falsas de violación contra otros tantos hombres. Los hechos ocurrieron entre 2013 y 2019 en Farnworth, Bolton. La mayoría de los acusados fueron arrestados y pasaron tiempo en custodia, algunos sometidos a exámenes íntimos. La policía del Gran Manchester justificó su actuación inicial argumentando que el trauma puede afectar el relato de las víctimas, pero finalmente siguieron las pruebas.
Una condena que no convence
La sentencia ha sido recibida con indignación. En redes y análisis se considera ridícula: apenas medio año por cada vida arruinada. Algunos sostienen que la pena debería ser equivalente a la del delito falso acusado, es decir, cadena perpetua. Otros señalan que, aunque la condena es baja, el verdadero problema es que muchos hombres no denuncian las falsas acusaciones por miedo o vergüenza, por lo que el número real de víctimas es mucho mayor.
La respuesta policial: un papelón
El comunicado policial es un ejemplo de burocracia defensiva. Afirman que se tomaron en serio las acusaciones, que dieron múltiples oportunidades a Sharples para rectificar, y que solo cuando las pruebas fueron abrumadoras "fue correcto seguir las pruebas y perseguir al individuo que realmente había cometido un delito". Un reconocimiento tardío que no repara el daño: los hombres perdieron tiempo, empleo, relaciones familiares, y algunos incluso la custodia de sus hijos.
La pregunta que nadie responde es cuántas Stacey Sharples campan a sus anchas, protegidas por la presunción de veracidad que el sistema otorga a la denunciante. Mientras, en España, casos similares se saldan con multas de 100 euros y portadas en los medios. La diferencia es abismal, pero igualmente injusta.
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