Lo daba todo. Acabé metiéndome sustancias para aguantar el ritmo. Y a veces bebía alcohol. Apenas tenía hobbies, apenas amigos. Todo giraba en torno al remo.
Si tenía que hacer alguna cosa como la declaración de la renta, comprar algo en Amazon o tienda online, alguna reclamación de lo que fuese, escribir una carta al gobierno y papeleo, decidir qué cenaba, cocinar, hacer planes y proponer planes a otros, etc., todo eso lo hacía en mis horas libres, con lo cual sentía que no desconectaba y recurría al alcohol. En mi tiempo libre no quería ver a nadie, algunas veces en vacaciones he estado mal, igual que en una baja realmente enfermo, sin ganas de viajar ni nada. Además, en un inicio el sueldo era una miseria; hoy en día no es buen sueldo tampoco, pero en comparación.
Eran trabajos donde uno no podía descansar, trabajos físicos. Porque me controlaban todo el rato y si no había nada que hacer me obligaban a hacer más mientras que el resto trabajaban lento.
Después trabajé en una oficina, era siempre presencial pese a que todos sabíamos que lo que hacíamos se podía hacer en casa. Remando y remando siempre.
Me empecé a coger bajas para hacer cosas tediosas que no quería hacer en mi tiempo libre como la declaración de la renta, lidiar con algún problema, llamadas privadas de asuntos solo posibles al llamar en horario laboral o justo tras acabar el remo.
El resto, que tenían descendientes con la excusa de "tengo que coger el teléfono si me llaman de la guarde", estaban siempre con el móvil, haciendo llamadas privadas incluso desde el teléfono de la oficina. Yo pensando que yo, como no tengo descendientes, no tendría esos privilegios, así que remaba y remaba y cuando explotaba, baja. A mí siempre me tocaba dar parte tras la baja a ellos no porque "mi descendiente estuvo enfermo", luego "mi marido" y luego "yo de nuevo".
Después vino el teletrabajo y pese a haber control (me molesta Windows Teams, he tenido que comprar un mouse ginger porque si no toco el ratón en 5 min aparezco ausente).
Pues hago llamadas privadas (no con el teléfono de la empresa, a ese despropósito no llego) pero hago gestiones y cosas privadas que antes me esperaría a acabar el remo. Y hasta cocino en casa y la pausa en casa a veces la he usado para actividades íntimas.
Después del remo, sobre todo si he teletrabajado, tengo ganas de ir al gimnasio, quedar con gente. Y no necesito sustancias para aguantar más que tomar mucho café en la oficina o pastillas de cafeína a veces porque es soporífero... pero ya no tengo la necesidad de beber ni exploto tanto como antaño. Ni me meto sustancias para aguantar más allá de cafeína.
He tenido energía incluso para hacer viajes de esos que vuelves de un día a otro y te comes horas de transporte. Algo que antaño era imposible.
Ale, ya lo he dicho.
Encima antaño la carga laboral era enorme. Hoy en día es estar fingiendo que trabajas. Entonces es una tortura los días que te mandan ir a la oficina en presencia porque teletrabajo 100% en pocos sitios.
Si tenía que hacer alguna cosa como la declaración de la renta, comprar algo en Amazon o tienda online, alguna reclamación de lo que fuese, escribir una carta al gobierno y papeleo, decidir qué cenaba, cocinar, hacer planes y proponer planes a otros, etc., todo eso lo hacía en mis horas libres, con lo cual sentía que no desconectaba y recurría al alcohol. En mi tiempo libre no quería ver a nadie, algunas veces en vacaciones he estado mal, igual que en una baja realmente enfermo, sin ganas de viajar ni nada. Además, en un inicio el sueldo era una miseria; hoy en día no es buen sueldo tampoco, pero en comparación.
Eran trabajos donde uno no podía descansar, trabajos físicos. Porque me controlaban todo el rato y si no había nada que hacer me obligaban a hacer más mientras que el resto trabajaban lento.
Después trabajé en una oficina, era siempre presencial pese a que todos sabíamos que lo que hacíamos se podía hacer en casa. Remando y remando siempre.
Me empecé a coger bajas para hacer cosas tediosas que no quería hacer en mi tiempo libre como la declaración de la renta, lidiar con algún problema, llamadas privadas de asuntos solo posibles al llamar en horario laboral o justo tras acabar el remo.
El resto, que tenían descendientes con la excusa de "tengo que coger el teléfono si me llaman de la guarde", estaban siempre con el móvil, haciendo llamadas privadas incluso desde el teléfono de la oficina. Yo pensando que yo, como no tengo descendientes, no tendría esos privilegios, así que remaba y remaba y cuando explotaba, baja. A mí siempre me tocaba dar parte tras la baja a ellos no porque "mi descendiente estuvo enfermo", luego "mi marido" y luego "yo de nuevo".
Después vino el teletrabajo y pese a haber control (me molesta Windows Teams, he tenido que comprar un mouse ginger porque si no toco el ratón en 5 min aparezco ausente).
Pues hago llamadas privadas (no con el teléfono de la empresa, a ese despropósito no llego) pero hago gestiones y cosas privadas que antes me esperaría a acabar el remo. Y hasta cocino en casa y la pausa en casa a veces la he usado para actividades íntimas.
Después del remo, sobre todo si he teletrabajado, tengo ganas de ir al gimnasio, quedar con gente. Y no necesito sustancias para aguantar más que tomar mucho café en la oficina o pastillas de cafeína a veces porque es soporífero... pero ya no tengo la necesidad de beber ni exploto tanto como antaño. Ni me meto sustancias para aguantar más allá de cafeína.
He tenido energía incluso para hacer viajes de esos que vuelves de un día a otro y te comes horas de transporte. Algo que antaño era imposible.
Ale, ya lo he dicho.
Encima antaño la carga laboral era enorme. Hoy en día es estar fingiendo que trabajas. Entonces es una tortura los días que te mandan ir a la oficina en presencia porque teletrabajo 100% en pocos sitios.
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