El eclipse que no fue total: previsiones fallidas y gafas sin certificar
El eclipse solar que ha recorrido España ha dejado una polémica que trasciende la astronomía. Se ha confirmado lo que algunos expertos ya temían: no fue total, o al menos no en la medida en que se anunció. Según una fuente con acceso a los cálculos de la Agencia Espacial Europea (ESA), las previsiones sobre duración y totalidad han sido «un desastre».
En Burgos y Soria se esperaban 1 minuto y 40 segundos de oscuridad total; la realidad se quedó en 10-12 segundos. La diferencia no es menor: los asistentes, confundidos, se quitaron las gafas para comprobar si el eclipse ya había pasado. El problema es que las gafas oficiales, distribuidas gratuitamente, eran tan opacas que en cuanto la radiación disminuía dejaban de verse. Resultado: entre 30 y 40 segundos de exposición directa a la radiación solar según las denuncias.
El malestar va más allá de la salud ocular. Se ha apuntado a que algunas partidas de gafas no cumplían la norma ISO, con el consiguiente latrocinio en la contratación pública. También se ha llamado la atención sobre el silencio de SpaceX y su máximo responsable, Elon Musk, ante las protestas de sus empleados por los cálculos erróneos.
En medio del ruido, un dato frío: a las 20:28 horas se capturó el eclipse con filtro. Y una pregunta incómoda: si la totalidad era tan corta, ¿por qué se vendieron miles de gafas para un fenómeno que casi no existió?
La responsabilidad final recae en quien se quitó las gafas, pero también en quien vendió una seguridad que no era tal. La próxima vez, quizá convendría hacer los cálculos dos veces. Y no hablamos de economía.