Alfonso Rojo admite haber utilizado influencias para un inmigrante irregular
En una tertulia en 13TV (hoy TRECE), Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, narró cómo ayudó a un joven brasileño sin papeles a escolarizar a su hijo. Según su relato, se presentó en una oficina pública en Bravo Murillo y, con solo mencionar su nombre a la funcionaria Manuela, resolvió el trámite. El vídeo ya no está disponible en YouTube, pero su transcripción ha resurgido en foros.
Los comentarios no se han hecho esperar. Un sector interpreta la anécdota como un alarde de influencias —«contactos fijos en la administración para sus chanchullos»—. Otros la ven como un gesto humano de un periodista que, pese a su línea editorial crítica con la inmigración irregular, actuó para ayudar a una familia concreta.
¿Confesión de tráfico de influencias o acción solidaria?
Rojo detalló que el niño no podía acceder al colegio porque carecía de empadronamiento, requisito habitual para escolarizarse. «Me presenté con él en una oficina… solo le tuve que decir a la funcionaria: mire, este se…». La frase se corta en la transcripción, pero da a entender que bastó su nombre para destrabar el papeleo.
Críticos señalan que un ciudadano normal no habría logrado lo mismo sin contactos. «Para el resto de mortales, empadronarse sin papeles es un calvario burocrático», resume un análisis. Otros recuerdan que Rojo ha sido duro con la inmigración ilegal, lo que añade hipocresía al episodio.
Por otro lado, defensores apuntan que Rojo simplemente ejerció su derecho a pedir información y que la funcionaria actuó correctamente. El debate, en cualquier caso, abierto.