Coronel Baños: la serie que agita el debate sobre los vendidos a Washington
El coronel retirado Pedro Baños ha publicado una serie de vídeos en los que, con nombres y apellidos, acusa a políticos, periodistas y militares de servir a los intereses de Washington y Londres. La serie, que él mismo presenta como su sentencia de muerte social y digital, ha encendido un debate sobre la influencia extranjera en España y la credibilidad de sus acusaciones.
Las cuatro patas del poder según Baños
En los vídeos, Baños señala cuatro poderes que, según él, controlan el país: la anglosfera y la OTAN, la red de influencia de George Soros, la masonería y el sionismo. Algunos análisis van más allá y apuntan que falta una quinta pata: BlackRock, el gigante financiero que, según se argumenta, tiene más poder que la propia Open Society. La lista de nombres citados incluye a políticos de todo el espectro, periodistas de los principales medios y militares, así como organismos como el Real Instituto Elcano. Baños afirma tener discos duros repartidos por si le desaparecen, un gesto que algunos interpretan como teatral y otros como prudencia.
¿Patriota o instrumento de propaganda?
Las reacciones no se han hecho esperar. Hay quien ve en Baños a un valiente que se la juega para destapar la verdad, mientras que otros le acusan de seguir la línea de Russia Today, el medio estatal ruso, y de obviar la influencia rusa y china en favor de un discurso antianglosajón. La crítica más repetida es que su patriotismo se mide con la escala del que paga el caché, y que su neutralidad es más que dudosa. En el extremo, se le llega a acusar de cobrar de Moscú, aunque no hay pruebas que lo respalden.
El contraataque mediático
Tras la publicación del vídeo, no pasaron ni 48 horas antes de que un artículo en The Objective, firmado por Pablo Muñoz, desacreditara a Baños. El coronel respondió acusando a los servicios de inteligencia de pagar esa información, y afirmó que no se aporta ni un solo dato concreto. El episodio recuerda al caso de Tucker Carlson, cuya entrevista también generó una rápida reacción en contra. La secuencia es clásica: primero se desacredita al mensajero, luego se discute el mensaje.
La cuestión de fondo: ¿quién manda en España?
El debate de fondo es la soberanía. Se discute la presencia de bases americanas, la pertenencia a la OTAN, la influencia de la Open Society y de la Integrity Initiative, una operación de contrainteligencia británica que, según Baños, habría infiltrado instituciones españolas. Mientras tanto, algunos analistas señalan que la reacción automática contra el mensajero, antes incluso de discutir el mensaje, es reveladora: si estas estructuras fueran irrelevantes, no generarían tanta respuesta.
Baños promete una tercera parte de la serie, que según él no va a hacer gracia en Londres. El dato que descoloca: la mayoría de la población, según se argumenta, prefiere no oír la realidad, y los que intentan señalarla acaban siendo desacreditados. La pregunta que queda en el aire es si la serie de Baños es un acto de patriotismo o una pieza más de la guerra de propaganda.