El IES Ítaca de Zaragoza paraliza las actividades extraescolares tras la acusación de homicidio contra dos profesores por la muerte de un alumno en un viaje Erasmus a Bélgica
Un instituto público de Zaragoza ha decidido suspender todas las actividades extraescolares como medida de presión ante la "desprotección jurídica" que, según el claustro, sufren los docentes implicados en la muerte de un estudiante de 17 años durante un viaje del programa Erasmus en marzo de 2022. El caso, que se juzga en la Audiencia Nacional, ha desatado un intenso debate sobre la responsabilidad penal del profesorado y los límites del corporativismo.
Los hechos: un alumno muerto en Bélgica
El estudiante, que se encontraba indispuesto durante la estancia en Bélgica, fue dejado descansando en su habitación del hotel mientras los dos profesores responsables se unían al resto del grupo. Horas después, el menor llamó por teléfono a su familia en Zaragoza para pedir ayuda, salió en busca de compañeros y finalmente cayó por el hueco de la escalera del hotel, falleciendo en el acto. La investigación penal atribuye a los docentes un posible homicidio por abandono de sus deberes de custodia.
La respuesta del claustro: suspensión de actividades y acusaciones de corporativismo
El claustro del IES Ítaca emitió un acuerdo en el que justifica la suspensión de toda actividad extraescolar "hasta que se garantice la protección jurídica del profesorado" ante las "gravísimas repercusiones legales" que puede sufrir el docente que acompaña a alumnos fuera del centro. El documento insta a todos los centros educativos de Aragón a secundar la medida. Esta decisión ha sido interpretada por una parte de la opinión pública como un intento de obstruir la acción de la justicia y blindar a los dos profesores acusados, mientras que otros la ven como una reacción lógica ante la inseguridad jurídica que afrontan los docentes.
El debate: ¿corporativismo o prudencia?
Quienes critican la medida señalan que los profesores deben asumir las consecuencias de sus actos y que suspender actividades extraescolares solo perjudica a alumnos y familias. Señalan que los acusados abandonaron a un menor enfermo en un país extranjero, lo que constituiría una negligencia grave. Por el contrario, los defensores del claustro argumentan que las actividades extraescolares son voluntarias y que los docentes no pueden ser penalizados por accidentes que escapan a su control, especialmente cuando el alumno tenía 17 años y podría haber actuado de forma imprevisible. Se ha creado una campaña de recaudación de fondos para sufragar los gastos jurídicos de los profesores.
Un antecedente que marca el futuro de los viajes escolares
El caso ha abierto un debate sobre el modelo de acompañamiento en viajes de estudios. Mientras algunos abogan por una mayor dotación de personal (más profesores por grupo) y seguros específicos, otros consideran que los viajes escolares deberían ser responsabilidad exclusiva de las familias o de monitores contratados al efecto. Lo cierto es que, a la fecha de esta discusión, el juicio contra los dos docentes está pendiente de celebrarse en la Audiencia Nacional, y la decisión del claustro del IES Ítaca ha puesto sobre la mesa la tensión entre la responsabilidad penal y la protección del profesorado.
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