El primer ataque de lobo a una persona en España tras la ley de protección del PSOE
Un agricultor de 73 años ingresó en estado grave tras ser atacado por un lobo en su propia explotación. No fue un hecho aislado: durante los tres años anteriores, los incidentes se habían multiplicado en una progresión que muchos califican de “fases de habituación”. En septiembre de 2021, el lobo ibérico pasó a estar protegido por el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre), una medida impulsada por el PSOE que prohibió su caza deportiva en todo el territorio español. Desde entonces, los casos de lobos merodeando viviendas, atacando perros y persiguiendo jinetes no han dejado de crecer.
La teoría de las siete fases
Un análisis basado en testimonios de ganaderos y paisanaje de la cornisa cantábrica describe una secuencia de siete fases que culmina con el ataque directo a seres humanos. La primera señal fue el aumento de fauna salvaje huyendo de los lobos en los valles. Luego, los lobos comenzaron a acercarse a las viviendas por la noche, observando a los humanos. En la tercera fase, se dejaban ver durante el día, aprendiendo a abrir portillas. La cuarta etapa trajo ataques a perros y animales domésticos incluso en terrazas y patios, con testimonios que hablan de “madres y abuelas ancianas que no se atreven a salir de noche”. En la quinta fase, los jinetes son rodeados y perseguidos. La sexta, considerada clave, muestra lobos mansos que se dejan ahuyentar pero no se van lejos: están tanteando a las personas como presas. La última etapa es la pérdida total de timidez, donde ni un hombre armado podría enfrentarse a una manada.
El detonante: el pony de Von der Leyen y la respuesta europea
El punto de inflexión en la opinión pública llegó cuando un lobo mató al poni de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en Alemania. El incidente, ocurrido en 2021, provocó que la UE iniciara la revisión del estatus de protección del lobo, advirtiendo de un “peligro real”. En España, la muerte del pony fue vista con ironía por parte del mundo rural: “mola que mueran miles de cabezas de ganado de otros, pero a ella le tocaron su querido pony y ahora sí es peligro real”, se comentaba. La paradoja es que, mientras la Comisión endurecía su postura, en España el Gobierno mantenía la protección integral.
Los números que no cuadran
El censo oficial del lobo en España siempre ha sido objeto de controversia. En Cantabria, la única comunidad donde el censo no fue monitorizado por organizaciones ecologistas según los detractores, el recuento arrojó el doble de manadas que en el anterior. Extrapolando esa cifra al resto del país, la población real de lobos podría ser muy superior a la declarada. Mientras tanto, los ataques a ganado se dispararon: en una sola trashumancia, un pastor perdió 1.700 ovejas, 30 cabras y doce perros. Las medidas de prevención como mastines y vallas eléctricas se muestran insuficientes cuando los lobos actúan en manada y han perdido el miedo.
El primer ataque confirmado a una persona en España tras la ley recayó en un agricultor de 73 años, que sobrevivió de milagro. Meses después, un niño de cinco años, Manuel Suárez, también sobrevivió a un ataque en Galicia. La pregunta que queda en el aire es: ¿cuántos tendrán que sufrir antes de que se rectifique una política que, según sus críticos, prioriza la protección del depredador sobre la seguridad de las personas y la viabilidad de la ganadería extensiva?