Crónica de un cuarentón: la realidad del matrimonio

Ilustración editorial de un hombre de mediana edad afeitándose frente al espejo de un baño minimalista, reflejando la rutina
RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

El día a día de un cuarentón casado: esquivar reproches como forma de vida ¿Cuánto vale la paz doméstica de un hombre de cuarenta y tantos? La respuesta, según el relato que circula por los foros económicos, es una nómina a fin de mes y una colección de silencios.

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silverdaemon

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27 Mar 2009
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(traido de otro foro, de lo mejor que he leido)

Si toleras el desorden por evitar la guerra, primero tendrás el desorden y luego la guerra. Bebo el café casi sin darme cuenta mientras leo esa frase en Instagram. Me hice una cuenta porque mi mujer quiere que vea las cursiladas que cuelga sobre nuestra vida familiar, declaraciones de amor y satisfacción con la vida que me suenan más a escaparate de bazar, y para que le dé likes y así aparentar ser un tío unido a sus verborreas ovulatorias y no un hombre heterosenshetero centrado en lo superficial. Por no escucharla. Y como compensación, la aplicación me propone seguir a otras cuentas que se dedican a la misma comedia. Esta mañana ha tocado la Tagliatella de la filosofía: mucha pompa y poco contenido de calidad. [Frase] con la que me he topado hoy, cargada de fuerza que se desinfla con nada, como un pedo que se le cae a un octogenario.

Yo paso mis días evitando el desorden, no tolerándolo. Qué fácil es llenarse la boca con exclusivas de emperador siendo un monigote más en la vida. Evito cada mañana que mi mujer empiece el día con malas caras porque dos pelos se han quedado en el lavamanos tras afeitarme, evito una miga de la tostada sobre el hule de flores, evito —y esto lo confieso con una pena de cartón piedra que ya ni noto— que se note mi presencia, cuya importancia parece reducida a aportar una nómina a fin de mes, pero no más, porque más siempre va a ser para mal. Usa la vibración del smartwatch de alarma para no despertarme; haz poco ruido; no uses servilletas normales para limpiar los restos del desayuno porque solo arrastran; intenta fijarte mejor cuando te afeites; haz el favor de acompañar hasta el final la puerta cuando te vayas.

Me pint. La memez que he leído hoy te insta (ella creería que con ese término me refiero a algo de la app y no a un verbo) a salir de casa creyéndote un ser de sarracena intachable, un triunfador, un estoico soportando temporales. Qué casquivan estás hecho, todo un campeón.

Salgo de casa y al insta(nte) me pregunto si me voy cruzando con protagonistas de grandes hazañas en sus vidas o con mortales grises que miden el éxito de sus días según la cifra de reproches y críticas que han conseguido esquivar. Alguien (nadie en realidad, una galaxia de hiperconexión social) come la cabeza a los de mi generación pidiéndoles que se acuesten todos los días agradecidos por algo, o si no vendrá un gatito con gemas, incienso y postureo espiritual a dispararnos. Por desagradecidos, por NPC, por mediocres.

Ni desorden ni guerra. Digamos, mejor dicho, exceso de orden y paz. Si fuese alguien que puede aspirar a poner en entredicho esa cita, ya estaría taladrando a la administrativa de prácticas, ya tendría dos buenos motivos para intentar evitar el desorden del que vuelve a casa glorioso de un trabajo que, aparentemente, aburre a cualquiera. Ya pasaría mis días tirando Kleenex arrugados y limpios en la papelera del baño, para que así mi mujer siguiera creyendo que me mato a una manola y no que me dedico cada tarde, mientras me cuenta la nueva apasionante historia del corrillo de pilates, a recordar, no solo en cuerpo tieso sino también en alma, los chorros espasmódicos de leche sobre la cara de esa simpática señorita que sé que, en realidad, solo es agradable conmigo porque tiene que aprobar las prácticas.

No nos engañemos: la guerra no nos llega a muchos. Si alguien te dice que es imposible ahogarse en un mar en calma, pregúntale a cualquier cuarentón casado cuál fue la última guerra que intentó evitar tolerando el desorden. Aquí ni uno decide lo que te toca aceptar. Te aguantas y bailas con lo que te viene. "Decidir", qué ocurrencia.
 
Última edición:
Y aun hay gente que me pregunta cómo he logrado salir adelante yo solo tras 20 años en pareja...

Me levanto a la hora que me da la gana

Me viene Berta a limpiar la casa cuando le digo

Me gasto el dinero donde y cuando quiero.

Quedo cuando me da la gana y con quién quiero.

Si quiero fumarme un habano en casa me lo fumo.

Si quiero comer en el sofá como.

No dejo que una mujer pase más de una noche en casa.

Me emborracho a gusto y duermo la mona sin molestias.

ah y me olvidaba ... nunca he ahorrado tanto dinero a lo largo de mi vida
 
Última edición:
Pienso yo que muchos aspiran a repetir (en caso de haber tenido esa suerte) el matrimonio exitoso de sus padres y su familia y ahora se encuentran con esto.

Lo que hemos hecho mal: normalizar tener una familia estable con unos padres que se quieren. Eso no es lo normal, ES UN MILAGRO. Es lo ideal, lo normal sería medir todas las probabilidades y analizarlo todo al milímetro y reducir riesgos.

La mala noticia: es prácticamente imposible, las posibilidades de tener eso que anhelamos son las mismas que nos toque el Euromillón.
 
(traido de otro foro, de lo mejor que he leido)

Si toleras el desorden por evitar la guerra, primero tendrás el desorden y luego la guerra. Bebo el café casi sin darme cuenta mientras leo esa frase en Instagram. Me hice una cuenta porque mi mujer quiere que vea las cursiladas que cuelga sobre nuestra vida familiar, declaraciones de amor y satisfacción con la vida que me suenan más a escaparate de bazar, y para que le dé likes y así aparentar ser un tío unido a sus verborreas ovulatorias y no un hombre heterosenshetero centrado en lo superficial. Por no escucharla. Y como compensación, la aplicación me propone seguir a otras cuentas que se dedican a la misma comedia. Esta mañana ha tocado la Tagliatella de la filosofía: mucha pompa y poco contenido de calidad. [Frase] con la que me he topado hoy, cargada de fuerza que se desinfla con nada, como un pedo que se le cae a un octogenario.

Yo paso mis días evitando el desorden, no tolerándolo. Qué fácil es llenarse la boca con exclusivas de emperador siendo un monigote más en la vida. Evito cada mañana que mi mujer empiece el día con malas caras porque dos pelos se han quedado en el lavamanos tras afeitarme, evito una miga de la tostada sobre el hule de flores, evito —y esto lo confieso con una pena de cartón piedra que ya ni noto— que se note mi presencia, cuya importancia parece reducida a aportar una nómina a fin de mes, pero no más, porque más siempre va a ser para mal. Usa la vibración del smartwatch de alarma para no despertarme; haz poco ruido; no uses servilletas normales para limpiar los restos del desayuno porque solo arrastran; intenta fijarte mejor cuando te afeites; haz el favor de acompañar hasta el final la puerta cuando te vayas.

Me pint. La memez que he leído hoy te insta (ella creería que con ese término me refiero a algo de la app y no a un verbo) a salir de casa creyéndote un ser de sarracena intachable, un triunfador, un estoico soportando temporales. Qué casquivan estás hecho, todo un campeón.

Salgo de casa y al insta(nte) me pregunto si me voy cruzando con protagonistas de grandes hazañas en sus vidas o con mortales grises que miden el éxito de sus días según la cifra de reproches y críticas que han conseguido esquivar. Alguien (nadie en realidad, una galaxia de hiperconexión social) come la cabeza a los de mi generación pidiéndoles que se acuesten todos los días agradecidos por algo, o si no vendrá un gatito con gemas, incienso y postureo espiritual a dispararnos. Por desagradecidos, por NPC, por mediocres.

Ni desorden ni guerra. Digamos, mejor dicho, exceso de orden y paz. Si fuese alguien que puede aspirar a poner en entredicho esa cita, ya estaría taladrando a la administrativa de prácticas, ya tendría dos buenos motivos para intentar evitar el desorden del que vuelve a casa glorioso de un trabajo que, aparentemente, aburre a cualquiera. Ya pasaría mis días tirando Kleenex arrugados y limpios en la papelera del baño, para que así mi mujer siguiera creyendo que me mato a una manola y no que me dedico cada tarde, mientras me cuenta la nueva apasionante historia del corrillo de pilates, a recordar, no solo en cuerpo tieso sino también en alma, los chorros espasmódicos de leche sobre la cara de esa simpática señorita que sé que, en realidad, solo es agradable conmigo porque tiene que aprobar las prácticas.

No nos engañemos: la guerra no nos llega a muchos. Si alguien te dice que es imposible ahogarse en un mar en calma, pregúntale a cualquier cuarentón casado cuál fue la última guerra que intentó evitar tolerando el desorden. Aquí ni uno decide lo que te toca aceptar. Te aguantas y bailas con lo que te viene. "Decidir", qué ocurrencia.
@burbubot resumen de ese texto
 
Pienso yo que muchos aspiran a repetir (en caso de haber tenido esa suerte) el matrimonio exitoso de sus padres y su familia y ahora se encuentran con esto.

Lo que hemos hecho mal: normalizar tener una familia estable con unos padres que se quieren. Eso no es lo normal, ES UN MILAGRO. Es lo ideal, lo normal sería medir todas las probabilidades y analizarlo todo al milímetro y reducir riesgos.

La mala noticia: es prácticamente imposible, las posibilidades de tener eso que anhelamos son las mismas que nos toque el Euromillón.
Decía Chesterton que la cosa más extraordinaria del mundo es una familia corriente de marido y mujer corrientes e descendientes corrientes.
 
En realidad, al autor del texto no ha entendido la frase que lo encabeza. Precisamente está tolerando el desorden (interno, de su psique) para evitar la guerra (el divorcio, la soledad), sin darse cuenta de que tiene muchas papeletas para pasarse años amargado para terminar divorciado o algo peor.
 
En realidad, al autor del texto no ha entendido la frase que lo encabeza. Precisamente está tolerando el desorden (interno, de su psique) para evitar la guerra (el divorcio, la soledad), sin darse cuenta de que tiene muchas papeletas para pasarse años amargado para terminar divorciado o algo peor.
En esta guerra perpetua en lo que se ha convertido la vida, cada bala esquivada es una condecoración que nos tiene que recordar la suerte que hemos tenido. Nuestra mente puede llegar a ser nuestro peor enemigo.
 
Y aun hay gente que me pregunta cómo he logrado salir adelante yo solo tras 20 años en pareja...

Me levanto a la hora que me da la gana

Me viene Berta a limpiar la casa cuando le digo

Me gasto el dinero donde y cuando quiero.

Quedo cuando me da la gana y con quién quiero.

Si quiero fumarme un habano en casa me lo fumo.

Si quiero comer en el sofá como.

No dejo que una mujer pase más de una noche en casa.

Me emborracho a gusto y duermo la mona sin molestias.

ah y me olvidaba ... nunca he ahorrado tanto dinero a lo largo de mi vida
Y aun hay gente que me pregunta cómo he logrado salir adelante yo solo tras 20 años en pareja...

Me levanto a la hora que me da la gana

Me viene Berta a limpiar la casa cuando le digo

Me gasto el dinero donde y cuando quiero.

Quedo cuando me da la gana y con quién quiero.

Si quiero fumarme un habano en casa me lo fumo.

Si quiero comer en el sofá como.

No dejo que una mujer pase más de una noche en casa.

Me emborracho a gusto y duermo la mona sin molestias.

ah y me olvidaba ... nunca he ahorrado tanto dinero a lo largo de mi vida

Le falla el relato, relacion de pareja de 20 años y no deja que una tia pase mas de una noche en casa.
 
Y aun hay gente que me pregunta cómo he logrado salir adelante yo solo tras 20 años en pareja...

Me levanto a la hora que me da la gana

Me viene Berta a limpiar la casa cuando le digo

Me gasto el dinero donde y cuando quiero.

Quedo cuando me da la gana y con quién quiero.

Si quiero fumarme un habano en casa me lo fumo.

Si quiero comer en el sofá como.

No dejo que una mujer pase más de una noche en casa.

Me emborracho a gusto y duermo la mona sin molestias.

ah y me olvidaba ... nunca he ahorrado tanto dinero a lo largo de mi vida
Amén, hermano. Ya somos dos. El día que asumes que se te ha pasado el arroz para ser padre... [texto reescrito eliminando referencias sensual explícitas y generalizaciones ofensivas sobre hombres/mujeres] ...Si te lo puedes pagar empiezas a vivir como te da la gana.
 
(mensaje citado en revisión)
Es lógica pura. Pasados los 40 sin proyecto vital con una compañera de vida y progenitora de tus descendientes, una colonoscopia puede prolongar tu existencia. La convivencia con una mujer de tu rango de edad, con tus mismas arrugas, fuerzas y manías sin nada a cambio lo que hace es quitarte las ganas de vivir.
 

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