Si Rusia vence, partir Ucrania en tres zonas vuelve a escena
Si Rusia llegase a imponerse en el campo de batalla, Ucrania debería dejar de existir como estado unitario y partirse en tres entidades. Es la tesis que defiende una corriente de análisis geopolítico con creciente presencia en las redes. Pero el plan, minucioso en su formulación, choca con una realidad incómoda: la guerra no ha terminado y el frente del Donbás lleva años enquistado.
El plan de tres zonas
La propuesta pasa por anexionar a Rusia las regiones orientales y meridionales, convertir el centro en un estado satélite con capital en Kiev y transformar el oeste en una región de contención, con deportaciones y un muro que impida el contagio ideológico del nacionalismo ucraniano radical. Un escenario que evoca los tiempos de la Guerra Fría y que algunos amplían con el reparto del oeste entre Polonia, Hungría y Rumanía.
Los obstáculos sobre el terreno
Los críticos con la partición recuerdan que Rusia no ha logrado consolidar sus conquistas y que cualquier reparto exigiría un desplazamiento masivo de población que ninguna cancillería europea aceptaría. Tampoco ven realista la deportación de la población del oeste: equivaldría a una limpieza étnica que la comunidad internacional castigaría sin miramientos. La referencia al regreso de los nacionalistas radicales, por su parte, se ancla en un episodio de la Segunda Guerra Mundial que poco tiene que ver con la Ucrania actual.
Por ahora, el escenario depende de una victoria rusa que nada indica que esté cerca. Si el frente se estabiliza, la partición quedará como especulación. Pero si la presión militar rusa se recrudece, la idea del reparto volverá con fuerza. Nadie sabe aún qué lado pesará más.