Venezolanos en España: el coste económico de la falta de empatía
La tragedia de la DANA en Valencia dejó una imagen: la ayuda francesa llegó antes que la catalana. Pero un comentario recurrente en círculos económicos señala a la comunidad venezolana, cifrada en cerca de un millón de residentes en España, como la primera que debería volcarse con su «pueblo hermano». Sin embargo, el discurso hacia ellos dista de ser fraternal.
Un colectivo que aporta más de lo que cuesta
Más allá de los insultos y las generalizaciones, los datos disponibles apuntan a que los venezolanos en España son un colectivo con alta tasa de empleo cualificado y una contribución neta a la Seguridad Social positiva. Según estudios recientes, su nivel educativo supera la media nacional y su presencia en sectores como la tecnología y la salud es significativa. La falta de empatía que denuncian muchos no se corresponde con la realidad económica.
El debate que nunca llega a los datos
La discusión, sin embargo, rara vez se apoya en cifras. Se mencionan conceptos como «hermandad» o «ayuda mutua», pero se deslizan referencias a diferencias culturales e incluso genéticas. Un análisis serio revelaría que el impacto fiscal de los venezolanos es positivo, y que su integración laboral es rápida. La pregunta que queda en el aire es por qué un colectivo que contribuye a la economía recibe un trato tan hostil.
Mientras la retórica excluyente gana espacio, el millón de venezolanos en España sigue generando riqueza y pagando impuestos. Quizá esa sea la verdadera falta de empatía: no reconocer el valor de quienes ya están aquí.