El aceite de oliva no bajará de 10€ pese a las lluvias en Jaén
Las lluvias han llegado a Jaén en buena época. Y sin embargo, el precio del aceite de oliva virgen extra sigue clavado por encima de los 10 euros el litro en el supermercado. La paradoja tiene explicación: el mercado no reacciona al agua caída, reacciona a la cosecha que aún no ha cuajado. La flor del olivo no se sabrá si cuaja hasta mayo, y hasta noviembre no entra aceite nuevo en circulación. Quien espere ver el litro a 5 o 6 euros en los próximos meses se va a dar de bruces con la realidad del calendario agrícola.
Por qué la lluvia no abarata el aceite de oliva
El argumento más repetido es que el exceso de humedad no es necesariamente bueno.
Puede favorecer enfermedades fúngicas como el repilo y complicar la recolección. Hay quien sostiene que, lejos de abaratar, las lluvias podrían incluso encarecer el producto si traen plagas. La ecuación no es agua igual a precio bajo, sino agua igual a incertidumbre.
El segundo factor es el stock. A estas alturas del ciclo,
no queda prácticamente aceite de la campaña anterior y la inercia de subida se mantiene hasta que entre el nuevo, previsiblemente en noviembre. Ese nuevo aceite, en el mejor de los escenarios, daría para una media cosecha que abastecería buena parte de la demanda, pero no el cien por cien.
Cuándo podría bajar el precio del aceite de oliva virgen extra
El escenario más optimista apunta a una bajada moderada a finales de año, cuando la nueva producción empiece a distribuirse. Para una bajada contundente habría que esperar, con suerte,
dos años: haría falta encadenar otra cosecha buena y que las lluvias se repitan. Es decir, que el consumidor no verá precios de hace tres años ni de lejos.
Hay quien va más allá y sostiene que el precio no bajará nunca. Que lo que sube ya no baja. Que se trata de especulación, corrupción y avaricia. La desconfianza hacia el relato oficial es transversal: se cuestiona que la sequía sea la única causa, se señala a los fondos de inversión y a las distribuidoras, y hay quien recuerda que en Suiza el mismo aceite está más barato que en España.
La paradoja de exportar aceite español más barato fuera
Uno de los puntos más incómodos del asunto es que
hay cooperativas en Jaén que venden el virgen extra de máxima calidad por debajo de 9 euros el litro. El consumidor que paga 12 o 14 euros lo hace en la gran distribución, no en origen. La diferencia entre el precio en almazara y el precio en estantería es el margen que se quedan intermediarios y cadenas.
A esto se suma la crítica a la exportación de producto local cuando hay inflación. Se argumenta que no tiene sentido vender fuera los mejores aceites mientras aquí se importa producto de peor calidad a precio de oro. La huella de carbono del transporte y la dependencia exterior entran en la ecuación.
El precio en lonja ya ha bajado un 20%
El dato que descoloca a muchos: según un cálculo que circula, el precio del aceite en lonja ha caído de
8,80-9 euros el kilo a 7-7,10 euros, un 20%, por la previsión de mejor cosecha. Sin embargo, ese descenso no ha llegado al bolsillo del consumidor. La brecha entre el precio en origen y el precio final es el verdadero misterio que nadie termina de explicar.
La pregunta no es si llueve o deja de llover. La pregunta es cuánto de ese margen está dispuesto el mercado a devolver al consumidor. Y la respuesta, por ahora, es nada.