Negligencia que no va a desaparecer en dos días ni en dos meses, gobierne quien gobierne, pues el problema es de fondo y sistémico. Van a tener que esforzarse mucho para que nuestro sistema ferroviario vuelva a ser fiable y para ello los altos mandos de la gestión ferroviaria tendrán que ser más autocríticos consigo mismos en vez de echar toda la culpa en el eslabón más débil, como quieren hacer ahora y como hicieron en su día con la catástrofe de Angrois.
Vale que Japón tenga su red ferroviaria funcionando a la perfección, pero esto no les hace ejemplares sabiendo como gestionaron Fukushima en 2011. Respecto a lo de liberalizar, una cosa es liberalizar la red ferroviaria, que es lo que España aplica en algunas líneas por permitir la competencia de Iryo y de Ouigo, y otra es privatizar la gestión, que vendría a ser que Adif fuese privada, lo cual no se debe permitir bajo ningún concepto.
Reino Unido hizo esto último y privatizó la gestión ferroviaria en 1994 y en 2001 decidieron revertir y volver al estatus anterior de gestión pública tras suceder accidentes mortales y deterioro de la infraestructura.