Urgente: Decenas de perecidos. Un Ave de Renfe embiste a un Iryo en Urda a más de 100 km por hora

Explicación del fallo:


No es un error humano: las infraestructuras están en muy mal estado.
El PSOE estará buscando cuanto de plausible es echar la culpa al del Centro de Control que mandó continuar al AVE. Que le van a echar la culpa es una obviedad pues no tienen alternativa.
 
Lo primero descansen en Paz.
vuelvo de una mañana desconectado y me encuentro esta locura.

Recordad que en la Españita del siglo XXI de PPSOE el símbolo de "la España que había dejado atrás la caspa" era el AVE, envidia de Alemania, Francia, EEUU...

Recupero un escrito del conforero nosomosnada colgado a colación del desastre previo de Adamuz:

España mató al tren en 1986. Felipe González firmó el decreto. Lo llamó modernización. Los tecnócratas dijeron déficit. Fue una mentira simple. Primero dejaron que las vías se pudrieran. Luego dijeron que estaban podridas. Es un truco viejo. Funciona siempre.

Francia y Alemania miraban desde arriba. Querían un mercado, no un rival. España aceptó el trato. El país de la desindustrialización y la reconversión dejó de producir para empezar a consumir. Cambiamos fábricas por berlinas alemanas financiadas y con la entrada en B y trenes franceses o alemanes, pagados a plazos que no acaban nunca. Era fácil: firmar un papel, cerrar una línea, abrir una carretera, inaugurar un polígono fantasma. Que ya si eso algún día nacerán las empresas de la más absoluta nada. Cada decisión parecía pequeña. Juntas eran una condena.

Luego llegó el dinero de Europa. No fueron migas. Fueron ríos. Dinero suficiente para rehacer la red entera, para coser el país con cercanías, regionales, nocturnos y sobre todo mercancías. Se eligió otra cosa. Pero aquí lo viejo no sirve. Mejor tirarlo y hacerlo nuevo, porque los sobres engordan como lo hacen los presupuestos, los sobrecostes, los beneficios en las cuentas suizas de quienes firman las cuentas opacas con pulserita de España en la muñeca y sobre todo las mordidas de los responsables políticos. No arreglar el tren, sino construir otro. Uno nuevo. Limpio. Rápido. Caro. Insostenible.

El AVE.

Madrid–Sevilla fue el prólogo. No era una línea, era un espejo. El españolito medio se miró ahí y se vio europeo. No quería un tren que le llevara al pueblo de al lado, no claro. Solo faltaría que nos llegaran más forasteros. El habitante medio de la España vaciada quería un símbolo que subiera el precio de su piso. El tren dejó de ser transporte para ser aval bancario. Hipoteca sobre raíles.

Después vino el resto. Cada gobierno añadió su tramo. Cientos de kilómetros aquí. Cientos allá. Miles de millones enterrados en viaductos, túneles, estaciones vacías. Total, entre polígonos vacíos, autopistas de pago vacías, aeropuertos vacíos, puertos vacíos, apenas se notaba la diferencia. Ninguna cuenta cuadraba, pero a nadie le importaba mientras el hormigón siguiera corriendo y el mercado inmobiliario subiera. El coste no se veía. Estaba repartido en décadas de deuda y presupuestos futuros. Una losa silenciosa.

Mientras tanto, el ferrocarril real se vaciaba como un cuerpo sin sangre. Se cerraron miles de kilómetros de líneas que unían comarcas enteras. Estaciones que habían visto generaciones se convirtieron en ruinas en menos de una década. Donde antes pasaban varios trenes al día, quedó un autobús pobre, o nada. El mapa del país se encogió sin que saliera en el telediario. Y luego lo llamaron España vaciada. No pudo haberse visto de venir semejante problema, por supuesto.

No solo se cancelar vías. Se mató la posibilidad de volver a usarlas. El material rodante se vendió al peso. Lo que en otros países se guarda como reserva, aquí se destruyó para cuadrar las cuentas de unos pocos que recibieron volquetes de dinero a cambio de 4 duros por desmantelar material rodante que hoy costaría millones. Se tiraron décadas de inversión como si fueran chatarra sobrante. Hoy no hay trenes porque ayer se los comió el soplete.

El AVE crecía hacia todas partes como una planta enferma. De ciudad grande en ciudad grande, saltando por encima de la España vacía que solo veía pasar los destellos blancos a lo lejos. Cada nuevo tramo venía con la misma promesa: desarrollo, empleo, futuro. Ya lo dice el viejo dicho: primero como una tragedia (Felipe González y su equipo desmantelando una infraestructura vital como el ferrocarril convencional) y luego como una farsa (jubilados en 2006 comprando pisos en Valladolid a precio de San Sebastián para revendérselos a los madrileños...). Lo que traía el AVE, en realidad, era drenaje. Más fácil irse a Madrid que quedarse en una capital de provincia donde no hay más trabajo que el enchufe en alguna administración o repartir hamburguesas en patinete. Por supuesto. Más cómodo vivir en Málaga que sostener un pueblo de interior donde el campo se reconvierte en plataforma especulativa de placas solares. Era evidente. El tren rápido acortó distancias para unos pocos y alargó el abandono para el resto.

Por debajo de toda esa retórica había una aritmética cruel. Mantener la red AVE costaba cada año lo que antes bastaba para mantener y mejorar miles de kilómetros de convencional. Cada kilómetro de alta velocidad exigía un cuidado quirúrgico mientras cientos de kilómetros de vía vieja se oxidaban sin presupuesto. El país se ató a una infraestructura que no podía dejar de pagar, como una hipoteca sobre una casa en la que casi nadie vive porque se te cae encima y aún así, tienes que mantenerla a pesar de estar vacía y generar únicamente masivas pérdidas.

El resultado es sencillo de entender aunque nadie quiera pronunciarlo. El tren que podría salvar al país (el de siempre, el "lento", el frecuente, el económico, el eficiente, el de masas, el que para en muchos sitios, el que te lleva al trabajo desde un municipio con casas asequibles, el que lleva mercancías y con sus ingresos financia las líneas de pasajeros más necesarias, las que fijan población, las que evitan la gloria del 90% del territorio) está condenado. No hay dinero, dicen, mientras dilapidan millones en una nueva estación de AVE. No hay demanda, dicen, cuando el trabajador medio no puede permitirse un coche. Pero hubo dinero para miles de kilómetros de alta velocidad vacía y de alta capacidad deficitaria. Y hubo demanda suficiente como para llenar, cada día, carreteras saturadas de camiones y coches hacia ciudades donde sí hay tren y trabajo y pagar el alquiler de una habitación compartida te lleva la mitad del salario.

La España vaciada no es un accidente. Es el balance final de una ecuación escrita en ministerios y despachos de partido al servicio de las grandes contratas. Se arrancó el tejido fino de cercanías, regionales, nocturnos y mercancías y se sustituyó por un hilo único, tenso, carísimo, entre megacapitales: Madrid, Barcelona, Málaga. Un país de pocos nodos brillantes y un desierto alrededor, donde la única diferencia es que la miseria se contempla a simple vista.

Ahora el combustible se encarece, el coche se vuelve un lujo con utilitarios a precio de deportivo, restricciones, el eléctrico es inasumible para un país donde el salario más frecuente es el salario mínimo y donde la mayor parte de la población que necesita coche vive en un piso sin garaje. El transporte por carretera sube el precio de todo a pesar del gasto en subvencionar combustible, autovías gratuitas pagadas con dinero que no es de nadie y los miles de perecid provocados por el tránsito brutal de camiones en vías saturadas. La cesta de la compra duele y el único viaje que puede permitirse el españolito medio es el que hace al supermercado a echar lo mismo de siempre, 20€, en un carrito de la compra donde solo abulta el aire. Y el ferrocarril que podría aliviar esa presión (coste de mercancías, burbuja inmobiliaria) no existe. Lo cancelar hace años, tramo a tramo, decreto a decreto, bowling a bowling.

Y en mitad de todo, el AVE sigue ahí. Circula medio vacío algunos días, rebosante en puentes y vacaciones, como una autopista de primera para una minoría. Cada viaje lleva detrás una factura que pagará todo el país durante generaciones. No solo en dinero, también en lo que ya no se puede hacer: reabrir líneas, desplegar servicios, fijar población en la España interior.

El accidente de Córdoba no cae del cielo ni es culpa de la coyuntura presente. Es un síntoma. Cuando se fuerza una red frágil, diseñada para lucir en la foto como reclamo para los carteles de las nuevas promociones y no para resistir, cuando se estira el mantenimiento mientras se engordan los contratos, cuando se juega con márgenes mínimos para sostener un juguete carísimo, las matemáticas se cobran su parte. Una noche la cuenta sale en rojo y lo que falta no son euros: son vidas. Aquí tenemos el verdadero "beneficio social" del AVE que justifica este completo y absoluto despropósito adquiriendo tintes dantescos más cercanos al de un cáncer metastásico para un país moribundo y desahuciado que al de un medio de transporte.

El verdadero terror no está solo en los perecid de un día. Está en los vivos de cada día que ya no pueden irse ni quedarse con dignidad. Gente atrapada en pueblos sin tren, en ciudades donde solo hay salida en coche, en barrios donde el AVE pasa por encima sin dejarles nada, salvo el eco distante de un tren que no es para ellos a pesar de haber aplaudido su llegada hasta desangrarse las manos dando vítores al responsable de turno de vender el acontecimiento.

España hipotecó su futuro ferroviario por una foto de modernidad y pogre que solo tiene parangón en el Monorail de Sprinfield. Puso su firma en una deuda que no terminará nunca y entregó, a cambio, la posibilidad de que la mayoría siguiera viviendo fuera de tres o cuatro ciudades monstruosas en un territorio vertebrado y bien comunicado. Ahora el tren pasa rápido sobre ese vacío como si no permitiera que sus viajeros contemplaran el desolador paisaje. Es veloz. Es brillante. Y vuela sobre un cementerio: de vías, de pueblos, de posibilidades. De los 40 cadáveres en Córdoba. Y cada vez que pasa, recuerda a todos los que se quedaron sin sitio en ese futuro. Y un día, simplemente, dejará de pasar. Entonces el silencio será completo.


 
los yebenes es el tercer termino de españa en extension...pregunten a page y psoe los medios de seguridad que tiene....en guardias civiles y policias locales?¿?¿
 
Cero dudas de que el presidente no dimite. Se culpará al maquinista, se dirá algo sobre la herencia del PP y se hablará de lo mucho que invertirán en la próxima legislatura. La realidad es que el país se cae a trozos, la pasta va a los bolsillos de la élite corrupta y a financiar la inmi gración masiva. España va camino del tercer mundo a marchas forzadas.

Con los FABULOSOS presupuestos que presentan mil millones de viviendas para 2027 y 3000 mil millones de inversión en vías.

Ahh no, que la Chiqui y Cuerpo junto con el UNOI nno hacen ni eso.
 
¿Hace falta ir a más de 200 km por hora?

¿Hace falta una estructura como la de los AVE, etc. que necesita un despliegue descomunal de medios, terreno y mantenimiento?

¿Somos tan ricos?
 
Explicación del fallo:


No es un error humano: las infraestructuras están en muy mal estado.
La culpa es del maquinista, como en Santiago, los servicios secretos ya se encargan de "convencer" al cabeza de turco.
 
Última edición:
(Editado por el moderador para ofrecer más información)

(adjunto visible para usuarios registrados)

La alta velocidad española sufre su segundo accidente grave en 10 meses. Dos trenes han colisionado esta mañana en la línea Madrid Sevilla con un balance provisional de 10 perecid según reporta Efe. Renfe confirma la implicación del AVE desde Madrid Puerta de Atocha (08:00) a Sevilla Santa Justa (10:39).

Aún con las circunstancias del siniestro por aclarar, fuentes conocedoras del accidente indican que el tren Iryo viajaba en dirección a Sevilla desde Madrid. Por detrás del Iryo, en dirección Sevilla, llegaba otro tren de Renfe, presumiblemente un Siemens, que ha embestido al Iryo. Desde los sindicatos de maquinistas describen la situación como "muy rara" dadas las circunstacias y los mecanismos de señalización de las vías.

El accidente ha sucedido en el kilómetro 119+700 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla en la zona de Urda (Toledo), en lo que es un puesto de adelantamiento y estacionamiento de Trenes de Adif. El gestor de infraestructuras ha comunicado a primera hora de este miércoles que "se encuentra interrumpida la circulación en la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía por un alcance entre dos trenes".

El suceso ha tenido lugar a las 8:54 horas, y en el lugar están trabajando bomberos de los parques de Alcázar de San Juan y Orgaz, Protección Civil de varios pueblos de los alrededores, tres helicópteros sanitarios y dos UVI. Por su parte y en declaraciones a Onda Cero, el alcalde de Urda ha avanzado que van a desplegar el sistema de atención a las víctimas en las instalaciones municipales. También ha comentado que espera que hoy se desplacen hasta el lugar Pedro Sánchez, presidente de gobierno, y Óscar Puente, ministro de Transportes.

Se desconoce aún qué es lo que pudo provocar que el AVE de Renfe no frenara a tiempo, si un fallo de la señalización o un error del maquinista. Este sigue desaparecido, según ha podido saber este medio a través de trabajadores de Renfe. Al menos tres coches, los uno, dos y tres, han descarrilado. Efe informa de que dos vagones han caído por un terraplén.

Aún se desconocen los daños personales que ha ocasionado el accidente, si bien no hay ninguna duda de que es un siniestro muy grave, el segundo en 10 meses sobre las líneas de alta velocidad.

El mensaje de Adif, sin más detalle adicional, aparece en su web oficial y ha sido distribuido por los canales oficiales de redes sociales del gestor de infraestructuras.


El País tiene claro ya lo que ha pasado. Investigaciones de meses en minutos By El País ¿Por qué han chocado dos trenes en Toledo? La investigación apunta a una orden errónea al AVE desde el centro de control que le hizo alcanzar un Iryo detenido
 
Y yo qué sé... por las vías el movimiento natural es andar, no estar parado, por lo que habrá que saber por qué un tren ha hecho lo contrario de lo que debe hacer en una vía. Tendría que estar andando, no parado. El AVE iba haciendo lo que debe hacer un tren en una vía, andar.

Si yo voy delante de ti por una calle con el coche y me paro de repente sin razón aparente y tú me das por detrás, te vas a bajar del coche y lo primero que vas a hacer es preguntarme por qué me paro ahí en mitad de la calle.
La carretera de tu pueblo no tiene nada que ver con las vías del tren de alta velocidad.
 
(mensaje citado en revisión)

En el Reino Unido, Margaret Thatcher privatizó los ferrocarriles y como resultado había accidentes cada dos por tres, de forma que tuvieron que volver a manos del Estado.

Pero, en este caso, la culpa de todo es del ministro de Transportes. Desde que está en el cargo, se han multiplicado los retrat y accidentes ferroviarios.
 

Estadísticas del foro

Temas
2.060.751
Mensajes
58.484.495
Miembros
191.097
Último miembro
cidforeadorr

El blog de burbuja.info

-
-
Volver