El hilo fija la frontera entre lo Paco, lo clásico y lo vintage
El tramo se abre con una confesión de vestuario: un forero lleva puestas las zapatillas de cuadros de la primera foto y, además, las combina con madreñas para andar por la finca, lo que a su juicio le asciende a una categoría superior. «Las zapatillas de la primera foto son idénticas a las que llevo puestas en este mismo momento. Lo cual me convierte en PACO», escribe. A partir de ahí el hilo se llena de imágenes: placas del Ministerio de la Vivienda en fachadas de los años cincuenta, sesenta y setenta, con el enlace a una noticia sobre su retirada en Manises, azulejos de bares, cartas de platos combinados, cassettes a la venta en gasolineras, flanes de menú del día y un mueble-bar que varios identifican al instante. La conversación deja de ser un álbum y se convierte en un pulso sobre los límites del término.
Qué se ha sabido
Los mensajes acumulan fechas y precios. Un participante recuerda que en 1982 fue a casa de un compañero a conocer a un recién nacido y la dueña sacó unas copas con anís y coñac. Otro sitúa en los años ochenta el vino a granel a veinte pesetas el litro, hasta llenar una garrafa de cinco litros con cien pesetas, y precisa que la garrafa de arroba andaba por los dieciséis litros. Una forera cuenta que la mandaban con siete u ocho años a la bodega a comprar vino para su padre. Otro recuerda que los prefijos telefónicos no fueron obligatorios hasta bien entrados los noventa y que antes se avisaba de marcar el 91 al llamar desde fuera de Madrid.
Sobre trenes, un participante detalla que el coche cama lo explotaba Wagon Lits, con cabinas de dos camas y la posibilidad de comprar una sola plaza compartiendo con otro pasajero; añade que el billete incluía primera clase más la cama y que los retrasos se compensaban con devoluciones parciales en el despacho del jefe de estación. Se mencionan viajes de madrugada con parada en Miranda de Ebro. En clave doméstica, un usuario afirma que compró su primer coche por 500 euros con motor 1.2 de carburador, y otro cifra en 350.000 euros el precio de pisos con el mismo aire antiguo.
En el capítulo de enseres aparecen las sandalias de goma que se heredaban entre primos en un saco, los tapetes de ganchillo, las revistas coleccionables de medicina, los pluviómetros de regalo de una caja rural, el tubo de pegamento para reparar suelas y las cortinas de tiras de plástico de las puertas. Un forero asegura que su bar de polígono usa las servilletas de papel como bloc de notas y que la encargada le trae un bolígrafo con un gesto. Otro recuerda la enciclopedia Larousse con sus suplementos de actualización, que siguieron llegando a casa hasta 2010.
Las posturas
El choque principal es de definición. Un participante sostiene que en el hilo se está mezclando el paquismo con el cutrerío, la antigüedad y el clasicismo: «Estáis mezclando paquismo, cutrerío, antigüedad y clasicismo. Ejemplo: la pantuflas de estar por casa son clásicas, nada más caliente y apropiado para el invierno, de paquismo nada». Otro forero reclama un criterio de calidad y buen gusto: «Yo soy muy restrictivo con el termino Paco y siempre aplico el principio de calidad y buen gusto». Sostiene que un sofá granate cuidado y con sillones a juego es Paco y está bien, mientras que el mismo sofá con cojines desparejados y una manta en el respaldo es Paco de lo malo; aplica la misma distinción a las sillas de asiento de mimbre según hagan juego o no. Un tercero avisa de que se está confundiendo Paco con vintage.
Enfrente, hay quien defiende que el término no necesita purgas y que el valor está precisamente en lo heredado. Un participante lamenta que se asocie lo Paco con lo antiespañol. Otra forera describe una nostalgia teñida de tristeza: «Me da algo de tristeza pensar que la definición de paco es: aquellas cosas tradicionales de clases bajas y medias/bajas en épocas pasadas», y apunta que sus padres, y probablemente los de muchos, viven anclados a esos objetos sin percibir el rechazo que provocan en las generaciones nuevas. Frente a ellos, una usuaria confiesa que no entiende por qué alguien tendría esos objetos en casa. Y un participante duda de si todo esto es solo mal gusto o más bien un ajuste de cuentas generacional, porque muchas de esas piezas también aparecen en interiores ingleses.
El tono sube en algún momento: hay quien increpa a otro por introducir política en un hilo festivo, y hay quien protesta porque se haya señalado a un actor clásico como ejemplo de paquismo; le responden que en esa foto hay paquismo aunque el actor sea enorme. En el otro extremo, un forero admite que en su salón hay un estilo heredado y que le dan ganas de publicarlo con orgullo.
Lo que cambia respecto a antes
Se supera la fase de suma de fotos: ya no basta con colgar un objeto, hay que justificar por qué entra. Entra con fuerza el criterio temporal, la distinción entre lo Paco, lo clásico y lo vintage, y el contraste generacional. Sobre esto último, un forero ve una evolución lógica: «Es lógico que la evolución lógica a eso sea el mueble de Ikea ese alargado blanco con el televisor plano encima, la mesa Lack y su correspondiente sofá, también de Ikea». Aparece también la lista de lo que falta, con los cuadros de caza y las cabezas de jabalí como asignatura pendiente, y el aviso de que los bares tradicionales escasean: quien encuentra uno en pie pide no dejarlo, porque sobrevive con clientela fiel.
Añadidos y predicciones
Un forero propone abrir un hilo sobre el no-paquismo para comprobar si España sigue siendo España. Otro sostiene que las generaciones futuras se reirán de las casas amuebladas de forma uniforme. Y un tercero anticipa que, si llega un metaverso en tres dimensiones, habría que crear dentro un «pacoverso» y preparar piezas digitales de la colección.