Inmigración: Del aeropuerto a Urgencias: pacientes graves de Latinoamérica colapsan la sanidad pública

Sala de urgencias de un hospital público con pacientes esperando y personal sanitario atendiendo en el mostrador de admisión
RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

Un paciente aterriza en Barajas con un diagnóstico grave bajo el brazo, coge un taxi y aparece en Urgencias a medianoche. No es una escena aislada. Según el relato que abre el caso, cada semana los servicios de urgencia de las principales ciudades españolas reciben a personas sin vínculo previo con España que han sido diagnosticadas en su país de origen y han decidido tratarse aquí.

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Klaus María

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Tanjung Aan, Lombok, Indonesia
Pacientes de Latinoamérica con enfermedades graves (cáncer, neurológicas, digestivas, etc.) llegan cada vez más del aeropuerto directo a Urgencias de hospitales españoles.

Antes era esporádico (niños oncológicos peruanos); ahora es frecuente, afecta a adultos de muchas patologías y países, e incluye a gente con recursos.

Colapsan un sistema ya saturado: llegan de noche, consumen horas de guardia, ingresan de urgencia y requieren tratamientos largos o trasplantes.

Es insostenible y crece. Ignorarlo solo agrava el problema y alimenta la polarización.


Cada semana los Servicios de Urgencias de los hospitales de las principales ciudades reciben pacientes sin ningún vínculo con España que han sido diagnosticados de una enfermedad grave en sus país y que directamente desde el aeropuerto cogen un taxi o solicitan una ambulancia.​
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En ocasiones es una decisión individual del paciente que pone en una balanza el coste del billete de avión frente al coste del tratamiento en su país. En otros casos son los propios médicos quienes les recomiendan venirse a tratar a España y hay “agencias” que se aprovechan de esta situación para venderles un billete de avión, indicaciones sobre qué hacer al llegar a España y qué recursos pueden solicitar para acceder a un alojamiento.​
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Estos pacientes pasan el control fronterizo y suben al avión en muchos casos con evidentes signos de enfermedad sin que ninguna autoridad les impida viajar. A su llegada a España acuden directamente al Servicio de Urgencias del hospital que les han indicado. Lo hacen normalmente durante la noche cuando los médicos acumulan ya más de 14-15 horas de guardia.​
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Los Servicios de Urgencias, crónicamente colapsados con varias horas de espera para ser atendido y sin camas para ingresar, tienen que desplazar recursos para atender este paciente grave no programado. Durante horas uno de los pocos médicos de guardia tendrá que centrarse en este paciente, descuidando la atención del resto de pacientes y la supervisión de los residentes. En ocasiones se aportan breves informes sobre la enfermedad que padecen pero en otras se les ha instruido en ocultar el diagnóstico y en ese caso se tiene que realizar el diagnóstico desde el inicio.​
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La mayoría de estos pacientes tendrán que ingresar de forma urgente y necesitarán una cama para ingresar. Posteriormente precisarán pruebas diagnósticas, cirugías, seguimiento por especialistas y los tratamientos necesarios que se prolongarán durante meses o años. En ocasiones el tratamiento es un trasplante.​
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Hace años estos casos eran esporádicos y se centraban en niños con patología oncológica. El sistema los absorbía sin dificultad. Pero en los últimos meses no son solo niños sino también adultos. Ya no es patología oncológica sino también patología neurológica, endocrinológica, digestiva, pulmonar, reumatológica… Antes eran personas sin recursos, ahora se atienden también pacientes de clase acomodada. Antes era patología aguda grave, ahora también patología crónica compleja. Y antes eran sobre todo pacientes procedentes de Peru pero cada vez son más países: Venezuela, Bolivia, Panamá, Colombia, Guatemala, El Salvador, Rep. Dominicana, Honduras... Ya no es un caso cada mes, ahora el mismo día pueden atenderse en un mismo Servicio de Urgencias dos pacientes procedentes de diferentes vuelos.​
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Muchos médicos estarían dispuestos a trabajar, incluso en su tiempo libre, en la transferencia de conocimiento hacia sus países de origen mejorando los protocolos y participando en programas multidisciplinares sobre el manejo de estas patologías graves. España podría ayudar también directamente aportando tecnología para que los tratamientos puedan realizarse en origen. Incluso se podría plantear el traslado programado a España de aquellos pacientes que realmente se beneficiarían de ello.​
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Pero con la situación actual y ante la previsión de que este fenómeno siga creciendo de forma exponencial, esta problemática es ya insostenible para muchos hospitales públicos y pronto lo será, sino lo es ya, para la sanidad pública en su conjunto. Las plantillas no están dimensionadas para hacer frente a este importante aumento del número de pacientes con enfermedades graves y tampoco habrá recursos materiales y económicos suficientes.​
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Cada vez más personas que reciben el diagnóstico de una enfermedad grave en su país deciden desplazarse a España con el objetivo de recibir atención médica, ya sea por razones de coste o por calidad, tiempos de espera o acceso a determinados tratamientos. Y cada vez parece que está más clara la existencia de circuitos informales bien definidos, permitidos sino facilitados desde los países de origen, que favorecen estos desplazamientos. Por ello es necesario analizar este fenómeno en profundidad, ponerle cifras y proponer soluciones diferentes a las que se han tomado hasta ahora que claramente han sido insuficientes.​
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Soy consciente de que es un asunto muy difícil de abordar y que puede ser usado como combustible por la extrema derecha. Pero negarlo, no afrontarlo y permitir que siga tensionando cada vez más a nuestra maltrecha sanidad pública es también el abono perfecto para el crecimiento de la extrema derecha.​
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En los medios de comunicación en los últimos años solo se ha abordado la punta del iceberg, centrándose en la llegada de pacientes pediátricos oncológicos desde Peru a Cataluña:​
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Me has fastidiado el día un poco más.

Ya no sólo nos quitan y nos miccionan... es que encima tenemos que pagar y priorizar un servicio tan básico como la salud de los ESPAÑOLES. El caso es que hace mil años era un clásico que los abuelos guiris se cambiaban la cadera...pero es que ahora hay que atender también a África y Sudamérica.

Resultado: tú y tus descendientes -descendientes de los visigodos- os fastidiais. Este país no tiene arreglo y mejor que desaparezca pronto.
 
Última edición:
Empiezan a salir los testimonios de otros médicos. Cataratas operadas "de urgencia".

 
Llevan años y años ocultando ésto.
En el foro hemos visto fotografías de entradas por los aeropuertos de gente mayor, con muletas o directamente en sillas de ruedas.

En la calle y en los centros de salud también se ven.
 

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