La T4 de Barajas, entre la prostitución y la sarna con España en máximos
España presume de ser la mejor economía de la OCDE, la afiliación a la Seguridad Social roza los 21,5 millones y el Ibex marca récord. En la otra cara, la Terminal 4 de Barajas aparece retratada con denuncias de prostitución en los aseos, sarna y piojos. El contraste desconcierta: la misma semana en que el relato oficial celebra los datos macro, circulan testimonios de un deterioro difícil de superar.
¿De quién es el problema de la T4?
El cruce de acusaciones deriva rápido hacia las competencias. Unos recuerdan que el Ayuntamiento es quien debe dar solución a la gente sin techo que se refugia en la terminal; otros señalan al Ministerio de Transportes y a su peritaje de turno. Nadie niega el fenómeno, pero la bronca política sustituye a la gestión. La comparación histórica tampoco aporta: el pasado que algunos añoran no era, ni de lejos, un paraíso.
El espejo de los récords económicos
Mientras tanto, los indicadores siguen su escalada. The Economist coloca a España al frente de la OCDE en 2024, el PIB per cápita adelanta al de Corea del Sur y el empleo no para de crecer. Es la paradoja de un país que cotiza a 14.000 puntos y no encuentra la forma de trasladar esa euforia a los pasillos de su principal aeropuerto.
La previsión, con reservas: la T4 seguirá siendo un espejo incómodo mientras los anuncios de imagen sustituyan a las soluciones de gestión. El pasajero que llega a Barajas no se entera de los récords, se entera de lo que huele.