(mensaje citado en revisión)
Por lo que leo, creo que tienes un problema de base, que es la creencia de que el principal problema para hacer llegar una misión tripulada a la Luna es el viaje en sí.
En realidad, el principal problema para hacer llegar una misión tripulada a la Luna es conseguir construir un cohete lo bastante potente como para ser capaz de subir una nave del tonelaje suficiente al espacio e impulsarla para que pueda escapar de la órbita terrestre.
Esto que comento, lo evidencia el propio programa espacial soviético.
Los rusos fueron capaces,
antes que los americanos, de:
- Llegar a la Luna (Luna 2, 1959)
- Alunizar (Luna 9, 1966)
- Orbitar la Luna (Luna 10, 1966)
- Orbitar la Luna y regresar a la Tierra (Zond 5, 1968)
- Recoger muestras de la Luna de forma automatizada y volver a la Tierra (Luna 16, 1970) (los americanos, a día de hoy, no lo han conseguido hacer)
Lo que nunca consiguieron hacer los rusos fue construir un cohete capaz de levantar las toneladas suficientes como para mandar a la Luna una nave tripulada. La Luna 2 pesaba 400 kilogramos. La Luna 16 pesaba 5.7 toneladas. La nave Apolo completa pesaba 45 toneladas. Las sondas podían ser puestas en órbita y mandadas a la Luna con un cohete Soyuz, una nave tripulada no.
Por referencia, te he comentado antes que una cápsula orbital Soyuz son 7.2 toneladas. Pero con eso no mandas a alguien a la Luna. Al menos, no si quieres que llegue vivo y vuelva. El módulo orbital del Transbordador Espacial eran 75 toneladas, pero solo iba a la órbita terrestre, no podía escapar de ella. El Saturn V podía poner 140 toneladas en órbita, pero su potencia solo era suficiente como para impulsar las 45 toneladas de la Apolo fuera de la órbita terrestre.
Cuando en la NASA soltaron lo de que "
hemos perdido la tecnología para mandar una misión tripulada a la Luna", no significa que no supieran llegar a la Luna. Porque, de hecho, siguieron mandando sondas no tripuladas a la Luna después de la cancelación del Proyecto Apolo. La capacidad de llegar a la Luna la han mantenido. Lo que no han mantenido es un cohete capaz de poner en órbita e impulsar fuera de la órbita terrestre el tonelaje que requiere una nave tripulada. Hasta que construyeron el SLS que ha impulsado la Artemis, que pesa 35 toneladas.
El problema fundamental de toda la cuestión espacial se resume en la Ecuación de Tsiolkovski. Cuanta más masa quieras poner en órbita, más combustible necesitas. Pero, como el combustible también pesa y lo tienes que elevar, la masa total del cohete (y el combustible a gastar) se incrementa exponencialmente respecto a la masa de la carga. Por eso las naves Soyuz, que solo pesan 7,2 toneladas y pueden llevar 3 tripulantes, siempre fueron más eficientes que el Transbordador, que pesaba 75 toneladas aunque pudiera llevar 7 tripulantes. Que el Transbordador fuera reutilizable nunca consiguió compensar el coste de tener que elevar 10 veces más masa a la órbita terrestre que una Soyuz. (En peso total en lanzamiento de un cohete Soyuz con su cápsula: 312t, frente a las 2000t del Transbordador+cohetes+depósito de combustible desechable). A lo que hay que añadir el coste de hacerle el mantenimiento al Transbordador después de cada misión. Sale más barato el concepto desechable de la Soyuz.
Si además quieres alcanzar la velocidad suficiente como para escapar de la fuerza de atracción de la gravedad terrestre e impulsarte hacia la Luna, necesitas más combustible, más masa, más crecimiento exponencial de la masa total del cohete.
Para llegar a la órbita terrestre necesitas alcanzar 28.000 km/h. Para escapar de la órbita terrestre necesitas alcanzar 40.000 km/h. Por eso el Transbordador Espacial podía llegar a la órbita terrestre con sus 75 toneladas, pero no podía escapar de ella. Por eso el cohete Saturn V podía subir 140t a órbita, pero solo 45 para escapar de la órbita. Por eso el SLS puede subir 95t a la órbita, pero solo 35 para escapar de la órbita.
Si entiendes lo que acabo de escribir, comprenderás también la diferencia de tamaño de los cohetes diseñados para mandar una tripulación a la Luna (N1, Saturn V, SLS) respecto a los diseñados para poner una nave en órbita, que puedes ver en los dibujos de mi anterior mensaje.
Y, si entiendes lo que acabo de escribir, también comprenderás perfectamente por qué:
- Mandar una nave a órbita es una misión diferente a mandarla a la Luna.
- La NASA dejó de mandar misiones tripuladas a la Luna.
- La NASA dejó de fabricar el Saturn V cuando dejó de mandar misiones tripuladas a la Luna.
- La NASA dejó de utilizar las naves Apolo cuando dejó de mandar misiones tripuladas a la Luna.
También entenderás que el techo de cristal que tiene la exploración espacial es que necesitamos inventar una fuente de energía más eficiente para poder salir al espacio de forma económica. Porque con cohetes vamos a seguir dándonos de bruces contra la Ecuación de Tsiolkovski. La respuesta obvia sería utilizar la energía nuclear. Esto se lleva proponiendo desde los años 50, pero hasta el día de hoy no se ha puesto en práctica.
Sobre por qué la NASA, cuando se planteó volver a mandar misiones tripuladas a la Luna, decidió diseñar un cohete desde cero en vez de retomar el Saturn V... ya he apuntado que para poder sacar más dinero del contribuyente. Pero reconozco también que, cuando eres un ingeniero y te plantean construir un cohete capaz de mandar una nave tripulada a la Luna, prefieres por orgullo profesional desarrollar un cohete nuevo, en vez de rebajarte a estudiar un cohete que se dejó de fabricar hace más de 40 años para volverlo a poner en producción. Crees que lo vas a hacer mejor. Y luego resulta que,
como no eres un genio como Wernher von Braun, no lo haces mejor.