La UE se prepara para prohibir los packs de 6 botellas de agua
La Comisión Europea ha incluido en su agenda regulatoria la prohibición de los envases agrupados de plástico para bebidas, según ha trascendido en medios comunitarios. Tras la polémica normativa de los tapones atados –que obligó a rediseñar todas las botellas–, ahora el objetivo es el film retráctil y las anillas que unen los packs. La medida, aún en fase de borrador, busca reducir el consumo de plástico de un solo uso, pero el impacto real promete ser más simbólico que efectivo.
Una gota en el océano de residuos
El plástico que envuelve un pack de seis botellas representa una fracción mínima del total de residuos generados por el sector. Según datos de la industria, el film de un pack supone menos del 2% del peso del envase global de las botellas. Mientras tanto, los supermercados siguen envasando en plástico frutas, verduras, carnes y pescados. La crítica recurrente es que la UE elige batallas fáciles pero de escaso impacto real: gestos que complican la vida al consumidor sin atajar el problema de fondo.
Del supermercado a la oficina: ¿quién carga ahora con seis botellas?
Sin el asa integrada del pack, transportar seis litros de agua se convierte en un ejercicio de malabarismo. Los consumidores que compran agua para la oficina o para llevar a casa se enfrentan a un encarecimiento de la logística diaria. Algunas voces señalan que la industria reaccionará con packs de cuatro o con soluciones de cartón, pero eso no resuelve la incomodidad. Y mientras, el precio del agua embotellada seguirá subiendo, con el añadido de posibles impuestos verdes sobre el envoltorio suelto.
¿Prohibir o gravar? La sospecha recaudatoria
Una corriente de análisis sostiene que la medida, más que ecológica, es recaudatoria. La lógica sería: se prohíbe el plástico del pack, pero se permite vender el mismo plástico como producto aparte con un impuesto del 75%. Algo similar ocurrió con las bolsas de supermercado, cuyo uso se redujo drásticamente, pero cuyo coste se trasladó al cliente. El resultado: menos bolsas, pero más ingresos fiscales. La duda es si el ahorro ambiental justifica la pérdida de comodidad y el mayor coste.
Alternativas que ya existen: el retorno del vidrio
El sistema de devolución de envases de vidrio –cajas de 12 botellas retornables– funciona en países como Alemania desde hace décadas. En España, marcas como Vichy Catalán lo están abandonando por sus costes logísticos. La retornabilidad reduce drásticamente los residuos, pero exige logística inversa, lavado y estandarización. La pregunta que flota es: si la UE de verdad quisiera atajar el problema, impulsaría un sistema de depósito y retorno obligatorio. Pero no lo hace. Prefiere prohibir el pack de seis.
El movimiento encaja en la estrategia de gestos regulatorios que la UE ha venido aplicando: normativas muy visibles pero de eficacia discutible, que suelen incomodar más al ciudadano que a las grandes contaminadoras. Hasta que el plástico no desaparezca de los lineales de fruta y carne, la prohibición del pack de seis seguirá oliendo más a politiqueo que a ecologismo.