La escultura 'Family' del Parlamento Europeo que desata acusaciones de satanismo y despilfarro
¿En qué gasta el Parlamento Europeo el dinero de los contribuyentes? La respuesta, en este caso, es una obra de arte que ha provocado un aluvión de críticas. Se trata de 'Family' (2019), de la artista estonia Edith Karlson, una escultura que representa a unas criaturas reptilianas o monstruosas sosteniendo una caja de cristal con figuras humanas en su interior. La pieza forma parte de la Colección de Arte Contemporáneo del Parlamento, pero su precio de adquisición no se ha hecho público, lo que aviva las sospechas sobre la gestión de los fondos europeos.
Una imagen que genera rechazo y teorías conspirativas
Las reacciones no se han hecho esperar. La obra ha sido calificada de "satanista", "masónica" y "reptiliana" en diversos círculos. La imagen de las criaturas —que algunos identifican como extraterrestres o demonios— exhibiendo a los humanos en una caja ha llevado a interpretaciones que ven en ella una declaración de poder de las élites globalistas. Se argumenta que la escultura simboliza el control de la humanidad por parte de fuerzas ocultas, y que su instalación en la sede del poder europeo no es casualidad. Otros, más irónicos, señalan que la obra sirve para distraer la atención sobre el coste real de la compra, creando una polémica que oculta el despilfarro.
Opacidad en la compra y críticas a la gestión cultural
Un punto central de la controversia es la falta de transparencia. El Parlamento Europeo no ha revelado el coste exacto de la escultura. Según fuentes institucionales, las adquisiciones se realizan a través de un comité de comisarios y los precios individuales no se divulgan habitualmente, lo que alimenta las críticas sobre el uso del dinero público. Mientras tanto, los ciudadanos que financian estas compras se preguntan si la misión principal de la UE —legislar— justifica formar una colección de arte opaca. La obra, deliberadamente grotesca e inquietante, comunica dominación y cautiverio con más fuerza que el mensaje oficial de "igualdad y autodeterminación" que, según la nota del comisario, pretende transmitir.
Arte o provocación: el debate abierto
Aunque la mayoría de las reacciones son negativas, algunos defienden que la función del arte contemporáneo es provocar y generar discusión. La artista Edith Karlson es conocida por sus fábulas críticas con criaturas animales, y la escultura podría interpretarse como una alegoría del poder o de la fragilidad humana. Sin embargo, para muchos el problema no es la intención artística, sino que una institución pública financie obras que la mayoría percibe como repulsivas o incluso blasfemas, y que además lo haga sin rendir cuentas del coste.
El resultado es una pieza que, lejos de pasar desapercibida, se ha convertido en símbolo de la desconexión entre las élites europeas y los ciudadanos. Como ironizaba un comentario: "No es magia, son tus impuestos".