El Ibex se juega los 7.500 puntos mientras el S&P 500 defiende los 1.385
Todo el castillo se sostiene sobre dos números. El S&P 500 en
1.385 y el Ibex 35 en
7.500. Si el primero rompe con fuerza, el segundo se hunde detrás; si rebota, el selectivo español tiene vía libre hasta los 8.000. Esa fue la premisa que abrió el hilo, con el
VIX en 20 puntos y los bajistas olfateando sangre. El detalle incómodo: para el mercado americano aquello era una corrección sana tras meses de subidas; para España, otra vuelta de tuerca.
¿Por qué el 1.385 del S&P 500 condiciona al Ibex 35?
Mientras Wall Street corregía, el Ibex se dejaba un
17% en menos de un mes y se plantaba en el
6.700, el nivel de los mínimos de 2009. La discusión derivó rápido a una pregunta más incómoda: si España cotiza hoy como entonces, ¿está hoy España peor que en 2009? Hay quien sostiene que sí, porque ninguna otra bolsa mundial está en mínimos de hace tres años y aquí confluyen paro, morosidad y dudas sobre la propia supervivencia del euro.
La bolsa es papel y más papel, resume la lectura más cínica: el dinero de verdad ya está a buen recaudo en otro sitio.
Santander y los 5 euros: la última trinchera del sector bancario
Un solo dato resume el pánico financiero de aquellas semanas: el Santander encadenó
diecisiete sesiones consecutivas a la baja, un 23%. Cerró en
5,23 euros tras ceder un 1,38%, con un volumen de
123,2 millones de títulos frente a una media de 63,4 millones. Es decir, el doble de mano que de costumbre para salir por la puerta. Los analistas que seguían el valor colocaban el soporte crítico en los
5 euros planos; tres jornadas marcando mínimos en 5,20 daban a entender que nadie quería ser el primero en vender exactamente ahí.
1987 otra vez: las similitudes que encendían las alarmas
El
25 aniversario del lunes negro no pasó desapercibido. Aquel día el Dow Jones se dejó un
22,6% en una sola sesión y los gráficos comparativos entre 1985-1987 y 2010-2012 circulaban por todas partes con un mensaje incómodo:
las similitudes son terribles. La diferencia, decían los más serenos, es que un desplome así se produce cuando todo parece ir de maravilla, no cuando ya nadie quiere oír hablar de bolsa. Mientras la duda se mantenía, la prohibición de cortos se prorrogaba otros tres meses, hasta enero.
Los récords que España batía mientras el Ibex rebotaba
La lista da vértigo.
Paro en el 25%, con Paul Krugman hablando de una depresión en toda regla y una tasa del 23,6% antes de eso.
Morosidad en el 13,3%.
Bankia con 7.053 millones de euros de pérdidas.
Fuga de depósitos del 15% en un año. Un déficit de estado que en mayo alcanzaba
36.364 millones, el 3,41% del PIB, frente al 2,39% de abril. Y un agujero bancario cifrado entre 50.000 y 60.000 millones, además de los 40.000 millones que reclamaba el sector, calculados contemplando una caída de la vivienda de hasta el
60% desde máximos. El único récord amable: Cáritas recibiendo la mayor donación de su historia, 20 millones de euros.
La prohibición de cortos: la muleta que nadie quiere soltar
Con los cortos vetados, hay quien sostiene que el Ibex está dopado. La tesis circula sin pudor: sin esa prohibición, Popular, Santander y Bankia habrían perforado suelos hace tiempo y se habrían llevado por delante a todo lo demás. La contradicción es evidente. La misma medida que amortigua la caída distorsiona la señal de precio, de modo que nadie sabe si el suelo es real o administrativo.
Sostenido a base de decreto, viene a decirse.
El precipicio fiscal que asustaba a Washington
Al otro lado del Atlántico, la agenda se complicaba. La deuda de EEUU llegaba a
16,4 billones de dólares y el Congreso debía pactar antes de dos meses o se activarían recortes automáticos por
600.000 millones de dólares, un 4% del PIB, con la cifra de
85.000 millones —un 0,7% del PIB— como versión más repetida. Con Bernanke manteniendo estímulos porque sabe lo que cuesta retirarlos, la bolsa americana encadenaba máximos que la economía real no acompañaba. El Nikkei se dejó más de un
7% en una sesión y el pánico corrió por Asia en horas.
De los 6.000 a los 7.417: el rally que sorprendió a los bajistas
Empezó con escaso volumen y acabó rompiendo resistencias. El Ibex rebotó en los
6.000, sumó un
2,34% semanal acercándose a los 7.000 y en agosto se anotó un
4,05% de golpe hasta los 7.417 puntos, superando por fin los 7.200 que tanto se resistían. El VIX, mientras, caía hasta los
14 puntos, cerca de mínimos de cinco años, señal de que la complacencia volvía al parqué. Hay quien lo atribuye a que los políticos estaban de vacaciones y callados; también quien avisa de que septiembre y Grecia no perdonan.
El año que empezó con acuerdo y siguió subiendo
El fiscal cliff se resolvió a última hora,
como en las películas americanas, con un pacto de mínimos que borró la incertidumbre de un plumazo y dejó vía libre para arrancar 2013 en verde. El rescate, esa palabra tabú que se llegó a mencionar en voz alta, dejó de sonar. Incluso un inversor como Donald Trump veía en España una oportunidad de suelo barato mientras Krugman seguía sin descartar un corralito. Con la fórmula que se planteaba de ir directamente a la saca de los depositantes con más de 100.000 euros en los países con problemas bancarios de la eurozona, la confianza del ahorrador dejó de ser gratis.
El índice subió. Y con él, la duda. Porque un mercado que rebota sin volumen, con los cortos prohibidos y apoyado en estímulos ajenos no dice si tocó suelo o simplemente tomó carrerilla. Los datos apuntaban a lo primero; la prima de riesgo, en los 545 puntos, a lo segundo.