Yo puedo pasarme el día en una terraza y no estar gastando demasiado dinero ni en consumiciones ni en el resto de mis necesidades.
Lo que sí veo es una multitud de locales cerrados de larga duración. Conozco algunos que llevan treinta, cuarenta años sin un uso, pero ahora me refiero a otros que, con el tiempo, pueden llegar también a formar parte del paisaje urbano. Hay muchos de éstos. En ocasiones alguno se convierte en un negocio de éstos de temporada (frutería, peluquería o manicura, algún negocio ñueis) pero otros llevan meses, incluso años, de abandono. Y se nota que están desocupados desde hace mucho porque el abandono tiene unas señales de identificación inequívocas. Incluso en el pleno centro de las ciudades se advierte este tipo de ruina pogre. En ocasiones es que piden demasiado dinero porque no se dan cuenta de que los tiempos han cambiado y hay que rebajar la ambición, pero eso no explica todo.