Idaho, refugio del noroeste al que se mudan los conservadores
Idaho es de los pocos estados del norte de
Estados Unidos que gana población procedente de otras regiones del país, con una
migración interna neta positiva mientras la mayoría de los estados norteños ceden habitantes al sur. El documental que ha devuelto el foco a ese territorio describe algo menos amable: un noroeste que se está convirtiendo en destino preferente de
blancos conservadores que abandonan California.
La pieza sigue la
odisea de una familia blanca californiana que se marchó de su estado huyendo de la delincuencia. Ese es el gancho narrativo. El fondo es un desplazamiento de población donde se cruzan la cartera, la religión y la identidad.
¿Qué muestra el documental sobre el noroeste de Estados Unidos?
El trabajo no se limita a Idaho: abarca también los
cuatro estados vecinos y retrata una región que, según su propio relato, atrae a quienes buscan una comunidad con ideas afines. Entre los entrevistados aparece un exmarine de Vietnam de
66 años casado con una mujer de 23 que, según el documental, participó en el asalto al Capitolio y sostiene sin pruebas que Biden ganó por fraude electoral.
El minutado que hace un participante del hilo recoge las escenas más comentadas. En el
19:35 sitúa una celebración del orgullo de formato pequeño en la que aparecen vaqueros y grupos armados que, según ese mismo relato, buscan amedrentar a los asistentes. En el
21:28, fundamentalistas protestantes convocan una contramanifestación igualmente modesta, muy lejos, según la misma comparación del hilo, del tamaño de las marchas del orgullo que se celebran en España.
¿Cuánto pesa la cartera frente al motivo ideológico?
Aquí se abre la primera grieta. Una parte de los análisis sostiene que el motor real es económico: el coste de vida, los impuestos y la sensación de inseguridad expulsan a la clase media de California, y el noroeste ofrece suelo barato y gobiernos locales afines. La misma lógica explica que buena parte del sector tecnológico se esté mudando a
Texas, más barato y con menos impuestos.
Enfrente está el argumento de que California se ha convertido en un lugar reservado a rentas muy altas —hay quien pone el umbral en el millón de dólares anuales— y de que quien se queda por debajo acaba pagando la fiesta. Con ese marco, la mudanza no sería una huida política, sino una operación de supervivencia económica. Un tercer grupo recuerda que la movilidad no es patrimonio de nadie: hay barrios de California donde familias migrantes llegadas sin nada han acabado con más poder adquisitivo que los autóctonos, el mismo patrón que se atribuye a los gallegos en Argentina.
El etnoestado del noroeste que proyectó Harold Covington
Debajo del fenómeno migratorio hay un proyecto con nombre propio.
Harold Covington, ideólogo y fundador del movimiento NTI y de la llamada migración del noroeste, dejó claro que el
español estaría prohibido en el etnoestado que proponía. La contradicción salta a la vista: se anima a ocupar territorio con población afín y, a la vez, se diseña un marco lingüístico excluyente para buena parte de los vecinos de la región.
La conversación derivó pronto hacia la religión. Hay quien sostiene que cualquier organización identitaria debería desligarse del cristianismo y pone como ejemplo las plataformas digitales donde criticar esa fe está penalizado. Se citan la Identidad Cristiana, el Ku Klux Klan o los mormones, de los que un participante recuerda su consideración de secta con nexos masónicos y su exclusión legal en la Alemania nazi. Otra corriente señala a
David Duke como el gran referente desacreditado por apoyar a Trump y a Putin, y recuerda que pasó varios años en Moscú a comienzos de los noventa. Una parte de los mensajes, además, desliza teorías conspirativas sobre supuestos poderes ocultos sin aportar ninguna prueba. El artículo no las respalda.
Waco, las armas y el cálculo sobre la reacción federal
El último tramo se va a la correlación de fuerzas. Hay quien sostiene que el Gobierno federal no moverá un dedo contra esa población por puro cálculo: la comunidad está fuertemente armada y un enfrentamiento abierto sería carísimo. Se cita
Waco, 1993, donde según una de las versiones que circulan murieron alrededor de un centenar de agentes del FBI y militares en el asalto a un grupo reducido. De ahí se extrae que el poder federal es capaz de todo menos de ser imprudente. Montana, Virginia Occidental o Florida aparecen en el mismo saco como alternativas de destino.
¿Es el noroeste un refugio ideológico que crece o un mercado inmobiliario barato con bandera? Los datos de migración interna confirman que Idaho gana habitantes; no dicen por qué llegó cada uno. Esa casilla sigue vacía.