Rusia y el mapa de 40 días: más terreno y 900.000 efectivos
Cuarenta días. Ese es el tiempo que Hitler tardó en invadir Francia y el que llevaba la ofensiva rusa cuando comenzó a circular el mapa con sus ganancias territoriales. La coincidencia se ha convertido en el eje de todo el análisis: sirve para subrayar que Moscú avanza y, a la vez, para recordar que un atacante que se eterniza suele estar perdiendo. El mapa muestra terreno. Lo que no muestra es el precio.
Qué gana Rusia sobre el terreno y qué reconquista Ucrania
El trazado refleja un avance sostenido hacia el
Donbás y la conexión terrestre con Crimea, presentada como el objetivo más valioso de toda la operación. Sobre ese punto hay consenso incluso entre quienes discrepan del resto: unir el Donbás con la península cambia la geografía estratégica. Fijar posiciones y preparar la logística es, según esa lectura, el paso que toca ahora.
La contraofensiva introduce el matiz incómodo. En Jersón, los cálculos que circulan aseguran que las fuerzas ucranianas recuperaron en
dos días más terreno del que las rusas habían tomado en dos semanas en el Donbás. La cifra no está verificada por fuentes independientes y se mueve más en el terreno de la propaganda que en el de la contabilidad. Aun así, marca el tono de un frente que cambia de manos por tramos, nunca de golpe.
El atacante nunca quiere guerras lentas
La lista de comparaciones históricas que acompaña al mapa es implacable con Moscú:
- En 40 días Hitler invadió Francia.
- En 20 días Vietnam ocupó Camboya.
- En 15 días EEUU aplastó al ejército de Sadam.
Ningún atacante busca una guerra larga, y el que la tiene, dice el argumento, es porque no puede evitarla. Quienes defienden a Rusia responden con otra lectura: el frente está sembrado de defensas preparadas durante
ocho años, y suavizar esa línea a base de artillería antes de avanzar exige meses, no semanas. Los rusos no tendrían prisa; serían los ucranianos quienes atacan a la desesperada y se llevan la peor parte.
¿Cuántos efectivos tiene Rusia desplegados en Ucrania?
Aquí aparece una de las cifras más repetidas para calibrar la intensidad real del conflicto: Rusia cuenta con unos
900.000 efectivos activos. El número se usa para sostener que lo desplegado en Ucrania está muy por debajo de esa capacidad y que, con las reservas preparadas, el esfuerzo militar no llega ni de lejos al máximo. La tesis dominante en ese lado es que se libra una guerra
a medio gas, con
Estados Unidos y Rusia midiendo fuerzas sin vaciar el cargador.
Frente a eso, la objeción llega con otra potencia: si Moscú combatiera de verdad contra la OTAN, el escenario no sería Ucrania sino Rusia, y las tropas no intentarían tomar nada, estarían replegándose hacia Moscú. Como recordatorio geográfico,
San Petersburgo está a quince minutos de vuelo de combate de una base aliada en Estonia.
La ayuda occidental y el precedente del préstamo y arriendo
Otro frente del análisis es cuánto pesa el apoyo exterior. Una parte lo describe como
migajas: Ucrania se enfrentaría a un país tres veces menos poblado y cuarenta veces más pequeño, armado con material de segunda fila. La comparación deportiva que se usa en este contexto es la de un partido contra un equipo modesto al que se presenta como si fuera el campeón de Europa porque alinea a un canterano cedido.
La réplica lleva el asunto a la Segunda Guerra Mundial. La Unión Soviética recibió por la Ley de Préstamo y Arriendo el
10% de los aviones que utilizó, el
12% de los tanques y apenas el
0,20% de las piezas de artillería, el arma con la que machacó las posiciones alemanas. El cálculo sirve a quienes sostienen que la ayuda exterior nunca decide una guerra por sí sola. Y sirve, de paso, para recordar que las cifras se eligen según lo que se quiera demostrar.
El coste económico del avance
El mapa no se paga solo en kilómetros. Las previsiones que maneja el propio entorno ruso apuntan a una caída del
8% este año y otro
2% el siguiente, lo que dejaría su economía por debajo de la española y en niveles de 2003 o 2004. Veinte años de gestión se esfumarían a cambio de regiones destruidas y semidespobladas, según esa lectura.
Del otro lado se responde con las sanciones. Cada paquete europeo golpea también al ciudadano europeo, y la pregunta que se cuela es quién se descapitaliza antes: el país que envía reemplazos jóvenes al frente o el que moviliza a maestros, fontaneros y cocineros. El terreno ganado es la parte visible. La otra se paga en invierno, con estufas.
Por qué el mapa no cierra ninguna pregunta
Cuarenta días dan para llenar un mapa y para vaciar muchas certezas. Quien mire el trazado verá una Rusia que avanza; quien mire el calendario verá a un atacante atrapado en la duración que quería evitar. Si la lentitud condena a quien ataca y el desgaste condena a quien resiste, ¿cuál de las dos partes llega antes al límite?