Los fondos de agosto: suben un 10% y nadie sabe por qué
Agosto siempre fue el mes del susto. El inversor medio lo sabe: es cuando los mercados se caen, cuando los agujeros negros se tragan el Ibex y cuando uno revisa la cartera con un ojo cerrado. Así que este año, cuando un cliente de banca tradicional vio que sus fondos de inversión (esos que el comercial del banco le colocó con gesto de misa) se habían revalorizado casi un 10% en pocos días, con una ganancia superior a 2.000 euros, lo primero que pensó es que debía haber un error. O un truco.
La explicación política
¿Qué está pasando? Las explicaciones circulan en direcciones opuestas. Una corriente mira hacia Estados Unidos: con las elecciones de mitad de mandato en noviembre, el país estaría recurriendo a su reserva estratégica de petróleo para contener los precios y que no se note nada en la economía. Otra corriente señala a octubre, el mes que históricamente rompe el verano. Mientras tanto, valores como Repsol no paran de subir y ya hay quien pregunta “where is the limit?” con un guiño a una célebre frase del mundo inversor.
La advertencia del escéptico
El problema es que ganar no es lo mismo que ganar. La revalorización de unos fondos no significa que se haya vendido nada: es un apunte contable, papel. Un mes, y menos un agosto, no demuestra ninguna habilidad. Para hablar de rentabilidad real hace falta mantener el ritmo durante un año y, sobre todo, haber pasado por caja. Mientras tanto, el inversor del principio sigue con sus fondos intactos, sin haber afeitado un solo euro. Y agosto aún no ha acabado.