9,55 euros la hora: el salario detrás de las agresiones de Madrid
Dos agresiones en una hora en pleno centro de Madrid: un joven intubado en Príncipe Pío y otro apuñalado en Carretas. Detrás de la alarma social asoma un dato incómodo para la economía madrileña: el SMI 2026 fija el trabajo en el hogar en 9,55 euros la hora. Es el salario mínimo, no el máximo, y en la práctica muchas empleadas domésticas cobran menos, en negro y sin cotizar.
El salario mínimo interprofesional para este año queda así:
- Mensual (14 pagas): 1.221,00 € brutos
- Mensual (12 pagas): 1.424,50 € brutos
- Diario: 40,70 € brutos
- Empleadas de hogar: 9,55 € por hora efectiva
La brecha salarial es la base sobre la que se sostiene una parte del modelo productivo de la capital. Quienes denuncian la inmigración latinoamericana son, con frecuencia, los mismos que contratan a esas personas para la limpieza, el cuidado de mayores o las chapuzas del hogar. Esa contradicción no es nueva, pero aflora con crudeza cuando un hecho violento cruza el telediario. Un caso paradigmático: Santiago Abascal llegó a defender la inmigración latinoamericana mientras la necesitaba como argumento laboral, y viró cuando comprobó que ese discurso le costaba votos. La política migratoria es así de elástica cuando se mide con la vara del empleo doméstico.
Hay quien sitúa el origen del problema en la precariedad estructural: si el Estado fija el salario del servicio doméstico en 9,55 euros, difícilmente puede sorprender que la oferta de empleo se cubra con personas dispuestas a aceptar condiciones peores. La demanda de mano de obra barata y la ausencia de inspección suficiente alimentan una economía sumergida que, en Madrid, tiene en el centro su cara más visible.
El verano, además, suele dejar tensiones que se posponen. Los incidentes de agosto podrían ser un aviso de lo que vendrá en septiembre, cuando la ciudad retome el pulso.
La pregunta que flota es incómoda: ¿una ciudad que paga 9,55 euros la hora a quien la mantiene limpia puede sorprenderse de que el malestar también se exprese en la calle? ¿O prefiere no mirar el precio exacto de la mano de obra que necesita?