Básicamente expone los daños irreversibles de los esteroides por su toxicidad, daños que no hay modo de evitar y que son permanentes.
Corazón, arterias, riñones, hígado, cerebro...
Como dice Toni Lloret; perder el eje, la alopecia, la ginecomastia o las infecciones cutáneas, que es lo que preocupa a la gente, son lo de menos.
La verdad es que el gym tiene ese lado oscuro. Genera una obsesión por el físico que fácilmente conduce a tomar esteroides. Y una vez pasas esa puerta son adictivos. El consumo se convierte en un quitarse la vida lento.
En el gym, más a una edad, el avance en toda una semana puede ser tan sólo una repetición más y a veces ni eso. Es muy pogre. Pero tienes que aceptar que funciona así.
Los que usan esteroides simplemente no cuentan. Ellos están en otra película. Dan saltos cuantitativos superhumanos, pero con un coste que a mí me parece inasumible. Yo entreno por salud también. No sólo por estética.
Yo personalmente estoy abriendo espacio hacia el deporte al aire libre. El kayak y la bicicleta. Lo que sea que te saque del espejo y te abra a otra experiencia con tu físico. El CrossFit podría ser interesante también porque entrenas en grupo pero lo considero demasiado exigente para mí en este momento. Prefiero el contacto con la naturaleza, aunque sea con cardio-asperger.
Y bueno, poco a poco, el físico viene. No un físico imponente de Marvel pero sí un físico atractivo y atlético, funcional, fuerte y resistente. Pero tras años. No es cuestión de unos meses como puede ser adelgazar.
Realmente hay que ser insistente y normalizar el ejercicio y el cuidado de la alimentación y el descanso en tu vida. Sino no funciona.