Krugerrands a 1.315 € y el hilo pide chincheta
El hilo arranca con un aviso: a partir del 1 de enero las tiendas alemanas vuelven a vender monedas a buen precio y el cupo de IVA intracomunitario se llena en dos meses. Alguien enlaza
el catálogo de Anlagegold24 y a partir de ahí se desata la feria. En cuatro meses, el hilo pasa de recomendar monedas frente a lingotes a discutir si el karlillo es
plata de primera o chatarra, si las tiendas alemanas siguen sirviendo a España y si el oro a 1.315 euros la onza es una ganga o un aviso.
Qué se ha sabido
Necho abre el hilo recordando que el 1 de enero se reabre el cupo alemán y avisa de que dura poco. Se añaden enlaces a la web de Atanor, a los libros de Michael Maloney en inglés y español, y a la serie de fff sobre monedas con premium: Kookaburras, Koalas, Wildlife canadienses, Pandas, Kiwis y onzas africanas. Aparece el ratio karlillo/onza de plata: si la onza cuesta menos de 24 euros, conviene cambiar karlillos por onzas; si el ratio baja de 2:1, soltar karlillos. Se calcula que una onza de plata ronda los 26-28 euros con portes. Se descubre que Edelmetalle Andreas Heubach ya no envía a España: solo Alemania. CoinInvestDirect aplica un 10% extra a la plata enviada a España. El Andorrano pide perdón por correos sin responder y atiende por teléfono. Se habla de Gold Direct, con retrasos y rumores sobre su solvencia. Se menciona una moneda híbrida, la Vera Valor, a un 10% sobre spot. Y se cierra con una oferta de onzas de oro a 1.315 euros en un lote de diez.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos por los karlillos. Unos los defienden como refugio con valor facial asegurado: si los compraste a 12 euros, el Banco de España te los cambia por 12 euros y solo pierdes la inflación. Otros los llaman plata de segunda y sostienen que a más de 12 euros no los compran porque el metal que contienen vale menos. La discusión se encona cuando alguien dice que los karlillos son chatarra y otro responde que el krugerrand también es oro aleado y nadie lo llama chatarra. Hay quien recuerda que los karlillos se compran a 13,25 en el foro y que el diferencial es menor que el de cualquier bullion. Y quien dice que los karlillos solo valen si los compraste baratos. En paralelo, otra bronca: si la plata pura se paga mejor que la sterling al vender. Unos dicen que sí, otros que no, y se citan precios de Britannia y Maple en Alemania para demostrar lo contrario. También hay choque por el análisis técnico: alguien propone comprar cuando la media corta está por debajo de la larga y le corrigen: es al revés.
Qué cambia respecto a antes
Se da por hecho que las tiendas alemanas son la referencia, pero empiezan a cerrarse puertas: Heubach deja de enviar a España y CoinInvestDirect cobra un 10% extra por la plata. El karlillo pasa de ser el invento estrella a objeto de disputa: ya no se compra a 12, se paga a 13-16 y algunos avisan de que a ese precio no compensa. Entra con fuerza el oro fraccionado: soberanos, 20 francos, medias onzas, para quien no puede o no quiere pagar una onza entera. Y aparece la desconfianza hacia los envíos: faltan monedas en un pedido a MasterBullion, que promete enviarlas después. El hilo pide chincheta y los moderadores no responden.
El cálculo del karlillo
El karlillo es una moneda de 12 euros con 18 gramos de plata al 925, o sea 16,65 gramos de plata pura. Una onza son 31,10 gramos. Con la plata a 22 euros el gramo, el karlillo contiene unos 10 euros de metal y la onza unos 22,40. A partir de ahí, si la onza cuesta menos de 24 euros, conviene comprar onzas; si cuesta más de tres karlillos, conviene comprar karlillos. El ratio se calcula dividiendo el precio de la onza entre el precio del karlillo. Si sale menos de 2, se compran onzas; si sale más de 2, se compran karlillos. Varios foreros lo discuten y uno aclara que el ratio es de precio, no de peso.
La oferta de oro a 1.315
Un forero dice que ha visto lotes de diez onzas de oro a 1.315 euros la onza. El Andorrano responde que se las traigan, que las compra a ese precio. Otro forero también se apunta, pero con condiciones: quiere un canguro de cada año y paga contra entrega, no contra promesa. Se discute si el precio es real o si hay letra pequeña. Nadie lo cierra.