China apaga a los amigos virtuales: duelo en la generación solitaria
La desconexión de las «novias virtuales» y asistentes emocionales con inteligencia artificial ha dejado en
China una estela de usuarios en duelo. Decenas de miles de personas que habían establecido vínculos afectivos con sus compañeros digitales se han encontrado de la noche a la mañana con una pantalla en blanco. La medida, presentada como un freno a las tendencias asociales entre los jóvenes, esconde una motivación que nada tiene que ver con la salud mental: la demografía.
No es moral, es una cuenta de resultados
El argumento económico es demoledor: un joven pegado a una novIA no paga bodas, no compra pisos, no gasta en pañales. En un país que mira con angustia su tasa de natalidad, el consuelo digital se convierte en un lujo que el Estado no puede permitirse. La alternativa que se ofrece no es el amor real, sino trabajar más y consumir menos. O sea, lo de siempre.
Paso adelante o paso atrás
La medida divide opiniones. Hay quien la aplaude como un correctivo a la misantropía digital creciente: si el refugio en la IA agrava el aislamiento, mejor cortarlo de raíz. En el otro lado, se pregunta qué alternativas reales quedan para una generación que se enfrenta a empleos precarios y a una vida afectiva cada vez más difícil de sostener. La película «Her» ya exploró este terreno: el enamoramiento de un hombre por su sistema operativo. Lo que en el cine era una metáfora, en China es una política de Estado.
Mientras Europa debate si subvencionar las novias artificiales para que nadie monte un problema, en China se apagan los servidores. Y el duelo, por ahora, lo pagan los que se habían acostumbrado a que alguien les preguntara, cada noche, cómo había ido el día.