Población 2035: ¿camino a los 9.000 millones o hacia un control demográfico forzado?
¿Recuerda aquella promesa de que la Tierra no daría abasto con 8.000 millones de personas? Pues las proyecciones más recientes hablan de 9.000 millones en 2035. Y ahí no acaba la cosa: una corriente de análisis geopolítico sostiene que el objetivo real de las élites no es alimentar a esa población, sino reducirla drásticamente. A 500 millones, ni más ni menos. La cifra no es nueva: aparece inscrita en las Piedras Guía de Georgia, un monolito que lleva décadas pidiendo «mantener a la humanidad por debajo de 500 millones en perpetuo equilibrio con la naturaleza».
El argumento del colapso inevitable
Los números que se barajan son toscos pero contundentes: en 1940 éramos 2.500 millones; en 2035 se espera llegar a 9.000 millones. Algunas estimaciones elevan el pico a 12.000 millones. «Jamás vamos a llegar a esa cantidad», advierte el análisis más pesimista. Traducción: el sistema no aguanta y alguien tendrá que decidir quién sobra. En esa decisión, ciertos sectores ven la mano de las potencias que controlan el orden mundial.
El caso español: irrelevancia estratégica
España apenas representa el 0,5% de la población mundial. Un tsunami que arrasara el país no cambiaría nada a escala global. Este dato se usa para argumentar que las políticas climáticas españolas son cosméticas. Pero también para lo contrario: si el objetivo es despoblar, nadie se va a molestar en empezar por aquí.
Con este panorama, conviene preguntarse cuánto de profecía autocumplida hay en el discurso del colapso. La naturaleza ya está cobrando peaje con guerras y pandemias. Lo malo es que no distingue entre quienes diseñan el plan y quienes solo lo padecen.