En la penumbra de un alma asesina,
donde el eco de risas se ha apagado,
un corazón de hielo, trastornado,
esperando volver a segar vidas
Vascos de sombras perdidas,
un pasado roído y desolado,
un reflejo sombrío y desencantado,
donde la luz de la vida nunca anida.
En la oscuridad, la rabia florece,
y el alma oscura, de sombras vestida,
navega esperando mientras crece
Porque en su interior, una bala anida,
guardando la chispa que aún no perece,
esperando el momento, que nunca olvida.
Soneto patrocinado por el PP y Jaime Mayor Oreja.