Lorenzo Ramírez ha publicado un mensaje en el que defiende que quien se dedica profesionalmente a la información no debe ser la noticia, y Rubén Gisbert le ha respondido, lo que ha derivado en un cruce de reproches entre ambos.
Un tuit que marca distancias
Lorenzo Ramírez escribió en X que no suele entrar en «culebrones de periodistas, “creadores de contenido” o “influencers”» porque le da «mucha pereza» y porque siempre ha pensado que quienes se dedican profesionalmente al oficio de la información y el análisis no deben ser la noticia. El mensaje, breve y cortado, deja fuera de su terreno a quienes trabajan en otros formatos y reclama para el periodismo una función distinta: contar lo que pasa, no protagonizarlo.
La publicación no menciona a nadie por su nombre. Tampoco concreta qué episodio la motiva. Esa indeterminación es parte del gesto: fija una postura general sobre el oficio y, de paso, marca una frontera entre el periodista y el creador de contenido.
La respuesta de Gisbert y el roce
Rubén Gisbert contestó al mensaje, y de ahí salió el cruce de reproches. El intercambio convierte una reflexión abstracta sobre el oficio en un choque entre dos personas con presencia pública en X. La discusión no aporta datos nuevos sobre ningún asunto informativo: gira sobre quién puede hablar y desde qué lugar.
El roce tiene interés porque muestra una tensión real del sector. La línea entre informar y protagonizar se ha vuelto borrosa en las redes, donde el periodista compite por atención con perfiles que no responden a las reglas clásicas de la profesión.
Por qué importa esta polémica
La discusión toca un punto sensible: si el periodista debe mantenerse fuera del relato o si, por el contrario, su visibilidad forma parte del trabajo. Ramírez defiende lo primero. La respuesta de Gisbert cuestiona, al menos implícitamente, esa separación.
No hay cifras ni resoluciones en el intercambio. Es un debate de criterio profesional, y como tal conviene leerlo: son opiniones, no hechos comprobados.